(Buenos Aires).- El Mercosur comenzó a transitar una etapa clave en la construcción de una estrategia sanitaria común con el lanzamiento del Proyecto de Integración Farmacéutica Regional.
Se trata de una iniciativa estratégica que desarrolló por el Grupo FarmaBrasil con aportes técnicos y políticos de la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) que conduce Jorge Belluzzo. También participaron la Cámara de la Industria Química Farmacéutica del Paraguay (Cifarma) y la Asociación de Laboratorios Nacionales (ALN) de Uruguay. Todas son integrantes de la Asociación Latinoamericana de Industrias Farmacéuticas (Alifar).
El proyecto se presentó en el marco de la Presidencia Pro Tempore de Brasil en 2025, a partir de una solicitud del Ministerio de Salud de ese país. Y apunta a fortalecer la autonomía sanitaria del bloque mediante una mayor integración productiva. El encuentro de presentación se realizó en Brasilia y reunió a autoridades gubernamentales, representantes de la industria farmacéutica regional y organismos internacionales. Allí se coincidió en que el Mercosur enfrenta desafíos estructurales en materia de acceso a medicamentos y producción de insumos críticos. En un contexto global marcado por la concentración de la oferta y la creciente competencia tecnológica.
El documento que sustenta el proyecto ofrece un diagnóstico contundente sobre la situación del sector farmacéutico en la región. Señala una fuerte dependencia de importaciones de ingredientes farmacéuticos activos y de medicamentos de alta complejidad. Así como un déficit comercial creciente en productos farmacéuticos. A pesar de contar con capacidades científicas, productivas y regulatorias relevantes, estas se encuentran fragmentadas y con escasa articulación regional.
El mercado latinoamericano de medicamentos alcanzó en 2024 un volumen estimado de US$ 93.100 millones, con Brasil como principal actor. Sin embargo, la región mantiene una participación marginal en innovación y desarrollo tecnológico avanzado. Mientras que la provisión global de insumos críticos está dominada por India y China. Esta situación limita la inserción exportadora del Mercosur y expone a los países del bloque a vulnerabilidades ante interrupciones de las cadenas globales de suministro.
Cilfa y cámaras farmacéuticas del Mercosur
Capacidades complementarias para una estrategia común
Uno de los ejes centrales del proyecto es la identificación de capacidades complementarias entre los países del Mercosur. Argentina, representada en el encuentro por Eduardo Franciosi, director ejecutivo de Cilfa, se destaca por su liderazgo en el desarrollo de biosimilares y su experiencia en ensayos clínicos. Mientras que Brasil aporta infraestructura, escala productiva y alianzas tecnológicas. Con instituciones de referencia como Fiocruz y el Instituto Butantan.
Por su parte, Paraguay exhibe una industria farmacéutica en crecimiento, con costos competitivos y nuevas plantas productivas. Mientras que Uruguay contribuye con una sólida capacidad regulatoria y una trayectoria reconocida en cooperación internacional. La propuesta busca transformar esta diversidad en una plataforma integrada, bajo la coordinación institucional de Alifar y con el respaldo político de los gobiernos del bloque. Con el objetivo de consolidar una base productiva regional capaz de competir a escala global.
Franciosi destacó a Mundo Gremial que el objetivo general del Proyecto de Integración Farmacéutica Regional es construir una capacidad integrada y sostenible para la producción de IFAs, vacunas y biosimilares. Fortaleciendo la autonomía sanitaria del Mercosur y su competitividad industrial. Entre los objetivos específicos se incluyen la expansión de la producción regional, la creación de un programa de compras públicas del Mercosur, la instalación de una red de ensayos clínicos multicéntricos. Además de la movilización de financiamiento coordinado y el avance hacia la convergencia regulatoria entre las agencias nacionales.
En materia productiva, el plan contempla la creación de un consorcio regional de laboratorios, una cartera común de medicamentos estratégicos. Y la implementación de incentivos fiscales y esquemas de cooperación tecnológica. También se promueve la formación avanzada en biotecnología y regulación, junto con políticas orientadas a la repatriación y retención del empleo. Y la vinculación con iniciativas globales como las impulsadas en el ámbito del G20.
Compras públicas y financiamiento regional
Otro componente clave del proyecto es la articulación de las compras públicas regionales. Mediante la coordinación de los mecanismos nacionales de contratación y la formalización de acuerdos con organismos internacionales como la OPS y la Unión Europea. La integración al Fondo Rotatorio y al Fondo Estratégico aparece como una herramienta central para garantizar una demanda integrada y previsible. Condición indispensable para lograr sustentabilidad productiva y escala industrial.
En el plano financiero, se propone la creación de un Fondo Mercosur de Innovación Farmacéutica, con recursos estables y regionales. Que contemple tanto financiamiento reembolsable como no reembolsable. Las inversiones necesarias para desarrollar la cadena de valor biológica, especialmente en IFAs y biológicos complejos, se estiman en cientos de millones de dólares. Lo que refuerza la necesidad de una especialización inteligente entre los países del bloque.
El proyecto también pone el foco en el desarrollo de una red de ensayos clínicos multicéntricos, con centros coordinados bajo una gobernanza común. Esta red permitiría fortalecer las capacidades regionales para fases tempranas y avanzadas de investigación clínica. Además de convertirse en una herramienta estratégica de negociación para mejorar el acceso a la innovación.
ANMAT
En paralelo, se impulsa la convergencia regulatoria entre las agencias nacionales, mediante la creación de un repositorio común de datos clínicos. Así como un observatorio regional de buenas prácticas. Y también mecanismos de dependencia y programas de intercambio técnico entre la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) de Brasil, la Anmat, la Dirección Nacional de Vigilancia Sanitaria (Dinavisa) de Paraguay y el Ministerio de Salud de Uruguay.
Respaldo político y proyección regional
Durante el encuentro en Brasilia, el ministro de Salud de Brasil, Alexandre Padilha, formalizó el apoyo político de su país. Lo hizo al firmar la carta que se presentará al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la próxima Cumbre del Mercosur. A su vez, la Organización Panamericana de la Salud destacó la relevancia estratégica del proyecto. Su director, Jarbas Barbosa, subrayó que la autonomía sanitaria de América Latina es un asunto sanitario, económico y estratégico de primer orden. Y remarcó que la pandemia dejó una lección clara sobre la necesidad de producir y comprar más dentro de la propia región.
Según la OPS, en apenas dos años la producción regional pasó de representar el 1,5% al 23% del volumen total adquirido por el Fondo Rotatorio. Y se proyecta que hasta un 40% del volumen y el 65% del valor de las vacunas adquiridas provendrán de la producción regional. En ese marco, el proyecto del Mercosur se consolida como una hoja de ruta para robustecer el Complejo Económico-Industrial de la Salud. Y avanzar hacia un modelo más competitivo, sostenible y preparado para los desafíos sanitarios del futuro.
Fuente: Mundo Gremial
