EEUU lleva tiempo amenazando al sector farmacéutico y su presidente, Donald Trump, está impulsando nuevas políticas para bajar el precio de los medicamentos en el país. La semana pasada anunció el lanzamiento de TrumpRx.gov, un sitio web en el que los pacientes podrán acceder a grandes descuentos en 40 de los medicamentos más populares y caros del país, pagando precios en línea con los más bajos que pagan otros países desarrollados, lo que se conoce como el precio de ‘nación más favorecida’, o MFN.
El lanzamiento incluye medicamentos fabricados por los primeros cinco fabricantes en alcanzar acuerdos de precios de MFN con la Administración Trump: AstraZeneca, Lilly, Merck, Novo Nordisk y Pfizer. Asimismo, anunció que en los próximos meses se pondrán a disposición, a través de TrumpRx.gov, medicamentos adicionales de otras compañías que hayan firmado acuerdos de precios de MFN.
Según recogió un comunicado emitido por la Casa Blanca, «TrumpRx.gov ofrece a los pacientes acceso a una experiencia de primer nivel para obtener grandes descuentos en los medicamentos que necesitan«. En este sentido, explicó que «dependiendo del fabricante de cada fármaco, los pacientes con recetas válidas podrán acceder a los ahorros mediante cupones fáciles de usar que podrán imprimirse o descargarse en sus teléfonos, o a través de canales establecidos por el fabricante e integrados en TrumpRx.gov».
A este programa se suma que los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS, por sus siglas en inglés) están abordando los altos precios de los medicamentos y protegiendo a los contribuyentes estadounidenses a través de una iniciativa histórica del Centro de Innovación diseñada para reducir el gasto en medicamentos recetados en Medicaid, mejorar los resultados de salud al aumentar el acceso a medicamentos críticos y fortalecer en general el programa Medicaid.
Los programas estatales de Medicaid que decidan participar en el Modelo GENEROUS (GENErating cost Reductions fOr U.S.) podrán comprar los medicamentos incluidos en el piloto a precios alineados con los que se pagan en ciertos otros países, permitiendo que los estadounidenses se beneficien de precios más justos y competitivos.
El gasto total en medicamentos recetados en Medicaid superó los 85.000 millones de euros, y después de los reembolsos existentes alcanzó aproximadamente 50.760 millones de euros en 2024, lo que representa un aumento de cerca de 8.460 millones de euros respecto a 2022 y subraya la urgencia de la reforma. El modelo, que se lanzará este año, permitirá a CMS negociar con los fabricantes participantes para obtener precios más bajos, mientras que los estados que adopten el modelo implementarán criterios de cobertura uniformes y transparentes. Estos estándares consistentes proporcionarán a los pacientes y proveedores un acceso predecible en todos los estados participantes.
“Los precios de los medicamentos en EEUU siguen siendo demasiado altos”, dijo Abe Sutton, director del Centro de Innovación de CMS. “GENEROUS busca garantizar que los precios de Medicaid estén a la par con los de otras naciones desarrolladas. Mi esperanza es que todos los programas elegibles de Medicaid elijan participar en el piloto para ayudar a que sus fondos rindan más y puedan apoyar mejor a quienes lo necesitan”.
Al anunciar el piloto, la agencia federal publicó una Solicitud de Aplicaciones (RFA, por sus siglas en inglés) para los fabricantes de medicamentos interesados en participar en el Modelo GENEROUS. Además, también ha solicitado cartas de intención de las agencias estatales de Medicaid interesadas en participar. Por otro lado, los estados que expresen interés tendrán posteriormente la oportunidad de presentar una solicitud formal y, potencialmente, optar por los términos y precios que CMS negocie con los fabricantes de medicamentos participantes.
Para conocer el alcance del modelo GENEROUS, Iciar Sanz de Madrid, directora de Asuntos Internacionales de Farmaindustria, explica a El GlobalFarma que «la prueba piloto empezó en enero de 2026 y durará cinco años, hasta 2030». A continuación, precisa que «en el Medicaid se negocia un descuento sobre el precio de los medicamentos, como resultado de la negociación de los productos incluidos en el Medicare». Seguidamente, recuerda que «si una compañía no acepta ese descuento, su medicamento no entra en el programa Medicaid». «La negociación parte del precio de lista y, para poder acceder al programa, hay que acordar ese descuento», añade.
Según Sanz de Madrid, «el coste del medicamento se financia de forma compartida: una parte la paga el Gobierno federal, a través de impuestos sobre la nómina y la renta, y la otra parte la paga cada estado». En este sentido, explica que el Gobierno federal cubre como mínimo el 50% del coste del medicamento, pero, según la riqueza y la situación económica de cada estado, puede llegar a pagar el 60, 70 u 80%. Es decir, «el Gobierno federal aporta una parte fija, y esa contribución puede aumentar en función de la situación económica del estado», sostiene.
El planteamiento es el siguiente: la agencia que coordina los dos programas públicos inicia una segunda negociación para alinear los precios con los de un grupo de países desarrollados. Para ello, se toma como referencia una cesta de países (Francia, Italia, Alemania, Suiza, Reino Unido, Dinamarca, Japón y Canadá). A partir de ahí, Sanz de Madrid indica que «para cada medicamento se calcula el precio neto medio ajustado al poder adquisitivo en esos países» y que «el punto de referencia para fijar el precio neto en Estados Unidos pasa a ser el segundo precio más bajo de ese conjunto de países».
«El objetivo de esta segunda negociación, gestionada por el CMS, es acercar aún más los precios mediante descuentos adicionales«, expresa. La diferencia entre el primer descuento —obligatorio para entrar en el programa Medicaid— y este segundo descuento suplementario es que este último es uniforme y voluntario, tanto para las compañías farmacéuticas como para los estados. No obstante, sostiene que «las compañías que no se acojan a este modelo, aunque sea voluntario, quedan en clara desventaja», ya que en la práctica, si una compañía ofrece descuentos y otra no, el sistema tenderá a favorecer el medicamento con mejor precio. «En la práctica, no es una obligación formal, pero sí una presión de facto», reitera.
Además, recuerda que esta política forma parte de un paquete negociador más amplio, relacionado con la imposición de aranceles. «EEUU es el mayor mercado farmacéutico del mundo y concentra cerca del 68% de las nuevas innovaciones. Si bajan los precios en ese mercado, el retorno de la inversión disminuye, aunque las ventas sigan siendo altas», asegura. A esto se añade que si reduce sus precios hasta niveles similares a los de otros países desarrollados, «el retorno a la inversión se reduce todavía más, lo que podría afectar al progreso terapéutico».
Sanz de Madrid recuerda que desde Europa, tanto Farmaindustria como la patronal de la industria farmacéutica europea, EFPIA, llevan tiempo diciendo que para evitar estos efectos y el posible impacto en los pacientes, «es necesario aumentar la inversión pública en medicamentos«. «A Trump siempre le ha irritado que EEUU tenga que pagar el doble por un medicamento que en la Unión Europea», argumenta. Según la experta, esto se debe, en primer lugar, a que los precios en Europa están intervenidos. En segundo lugar, al uso de la referencia internacional de precios. Por ejemplo, señala que en países como Rumanía o Polonia, un medicamento no se lanza al mercado hasta que está aprobado en al menos tres Estados miembro, para poder tomar como referencia el precio más bajo. En otros países, sobre todo del Este, sostiene que «se exigen hasta siete referencias».
Por último, menciona que influyen las contribuciones exigidas a los Estados para garantizar la sostenibilidad del gasto farmacéutico. «Todo ello hace que el precio neto se vaya reduciendo progresivamente, hasta el punto de que en EEUU el precio de los medicamentos llega a duplicar o incluso triplicar el de algunos países europeos», concluye.
Origen: Cómo funcionan los descuentos en medicamentos impulsados por Trump en EEUU
