Un amplio conjunto de organizaciones sociales y sanitarias de España ha lanzado la campaña “¿Teva? NO, Gracias”, que propone un boicot civil y administrativo a los medicamentos de la farmacéutica israelí Teva como forma de solidaridad con la población palestina.
La iniciativa se presenta como una apelación ética, no partidista, dirigida a administraciones, personal sanitario y resto de la ciudadanía, con un mensaje simple: si hay alternativas terapéuticas, podemos elegir medicamentos que no estén vinculados a estructuras que organizaciones internacionales vinculan con graves vulneraciones de derechos humanos.
Según el comunicado de Ecologistas en Acción y otras entidades, más de 200 organizaciones de todo el Estado, incluidos numerosos colectivos de profesionales de la salud, se han adherido a esta campaña. El lema elegido, “Que tus medicamentos no sean sus balas”, sintetiza la idea de que las decisiones de consumo, también en el ámbito farmacéutico, tienen consecuencias más allá del mostrador de la farmacia.
Las entidades impulsoras señalan que el objetivo no es poner en riesgo la salud de nadie, sino aprovechar que en el España existen alternativas a todos los medicamentos comercializados por Teva para que administraciones y profesionales puedan optar por otros proveedores sin comprometer la atención sanitaria.
Se han convocado concentraciones frente a consejerías de salud, hospitales y el Ministerio de Sanidad para pedir transparencia en los contratos y que se estudie dejar de contratar con esta compañía.
Qué es Teva y cuál es su peso en el sistema sanitario
Teva Pharmaceutical Industries es una multinacional farmacéutica con sede en Israel y uno de los mayores fabricantes de genéricos del mundo. Emplea a decenas de miles de personas y comercializa tanto medicamentos genéricos como fármacos de marca para patologías neurológicas y otras áreas.
En España, según datos citados por la propia campaña, es líder en el mercado de genéricos, con una facturación superior a los 500 millones de euros anuales con cargo al Sistema Nacional de Salud.
La compañía comercializa sus medicamentos genéricos en España bajo distintas marcas —entre ellas Teva, Tevagen, Davur, Belmac y Ratiopharm— todas vinculadas al grupo Teva, según informes de NoGracias y registros de medicamentos de Teva Pharma S.L.U. Esta diversidad de nombres comerciales puede hacer más difícil para muchas personas identificar que pertenecen al mismo grupo empresarial.
Se estima que una parte muy significativa de los genéricos que se dispensan en centros de salud y hospitales procede de su red de producción, incluida una planta en Zaragoza que fabrica una enorme proporción de sus medicamentos a escala global.
Lo que denuncian las organizaciones sobre Teva
Las organizaciones promotoras del boicot señalan a Teva como una empresa prioritaria para ejercer presión económica en el marco de las campañas internacionales de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) vinculadas a Palestina. En sus informes y manifiestos se sostiene que Teva:
- Es la mayor empresa de la bolsa israelí y una de las principales contribuyentes fiscales del país.
- Paga impuestos a un Estado implicado en una ocupación y en operaciones militares que han causado decenas de miles de víctimas civiles en Gaza, según organismos internacionales.
- Distribuye dividendos a grandes fondos de inversión internacionales con fuerte presencia en Israel, como FMR LLC, Phoenix, BlackRock, Vanguard, Menora Mivtachim o el fondo soberano noruego, entre otros.
- Ha realizado donaciones de material y apoyo logístico a las fuerzas armadas israelíes, y parte de su plantilla participa en tareas militares o de apoyo durante la actual ofensiva sobre Gaza, según estas organizaciones.
Teva cotiza en las bolsas de Nueva York y Tel Aviv, y su accionariado está dominado por grandes inversores institucionales. Entre sus principales accionistas figuran fondos y gestoras de activos como FMR LLC, Phoenix Investments, BlackRock, Vanguard Group, Menora Mivtachim y Norges Bank, con participaciones individuales que oscilan entre aproximadamente el 3 y el 7% del capital.
Las organizaciones que impulsan el boicot sostienen que reducir el uso de productos de Teva disminuye, aunque sea modestamente, el flujo de recursos hacia este entramado financiero y fiscal. La lógica es similar a otras campañas de consumo responsable: no se trata de “hundir” una empresa, sino de enviar un mensaje ético y político mediante el uso de la propia libertad de elección.
El caso de Pablo Simón: objeción ética y archivo de la denuncia
Un ejemplo muy ilustrativo de cómo se concreta esta objeción ética es el del médico de familia Pablo Simón, en Chauchina (Granada). En la puerta de su consulta mantiene desde hace tiempo carteles en los que explica a sus pacientes por qué recomienda no usar medicamentos fabricados por Teva y sus marcas, invitando a pedir alternativas cuando sea posible desde el punto de vista clínico.
Por esta decisión fue denunciado ante el Colegio de Médicos de Granada por una entidad que lo acusó de discriminación, de “promover intolerancia” e incluso de incurrir en un supuesto delito de odio. Organizaciones como la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) y el sindicato CCOO denunciaron el carácter intimidatorio de esta denuncia y organizaron una campaña de apoyo en la que más de 150 organizaciones pidieron el archivo del expediente.
Finalmente, el Colegio de Médicos de Granada archivó la denuncia, lo que ha sido interpretado por colectivos de derechos humanos y plataformas de sanitarios por Palestina como un precedente importante en defensa de la libertad de expresión, la objeción de conciencia y la ética profesional en el ámbito sanitario.
De acuerdo con estos colectivos, el caso de Simón muestra que un profesional puede expresar su desacuerdo con la política y las alianzas de un laboratorio, y proponer alternativas a sus pacientes, siempre que mantenga su deber asistencial y no vulnere la dignidad de ningún paciente o colectivo.
Qué puede hacer la ciudadanía y qué límites tiene el boicot
Las organizaciones promotoras insisten en que el boicot debe ejercerse sin poner en peligro la salud de nadie: siempre que existan alternativas equivalentes, puede pedirse al personal sanitario o farmacéutico que prescriba o dispense otros productos; si no las hay, la prioridad sigue siendo el bienestar del paciente.
Para facilitar este ejercicio, la web de la campaña ofrece listados de marcas, informes y materiales de sensibilización dirigidos a distintos colectivos.
Se trata, en definitiva, de trasladar al ámbito de los medicamentos una reflexión que en otros sectores (energía, banca, alimentación…) lleva años abierta: hasta qué punto nuestro consumo alimenta estructuras económicas cuya actuación consideramos incompatible con principios básicos de dignidad humana.
Aquí no se plantea un juicio penal, sino una invitación a ejercer la propia conciencia, informada por datos y documentos públicos, sobre la procedencia y el impacto de lo que tomamos cuando enfermamos.
Teva rechaza los boicots, advierte de posibles riesgos para el suministro y el empleo, y anuncia que estudia “medidas” frente a iniciativas de este tipo.

