Las acciones de Moderna subieron un 10% en las operaciones previas a la apertura del miércoles después de que la compañía resolviera una prolongada batalla legal sobre la tecnología que hizo posible su vacuna contra el COVID-19, eliminando una fuente de incertidumbre y permitiéndole centrarse en su cartera de desarrollo.
Analistas destacaron que el acuerdo, que implica el pago de hasta 2.250 millones de dólares a una filial de Genevant de Roivant Sciences y a Arbutus Biopharma, redirigirá la atención de los inversores hacia las vacunas contra el cáncer de Moderna que se encuentran en desarrollo. Esto resuelve todas las acciones legales en Estados Unidos e internacionales que acusaban a Moderna de uso no autorizado de la tecnología de nanopartículas lipídicas (LNP) propiedad de Genevant y Arbutus en su vacuna contra el COVID.
«La compañía (ahora) tiene la certeza de que está bien financiada hasta la lectura de múltiples estudios oncológicos en fase avanzada previstos para 2026, los cuales representan nuevos motores de crecimiento a largo plazo», comentó Myles Minter, analista de William Blair.
Moderna pagará 950 millones de dólares por adelantado en julio de 2026, con 1.300 millones de dólares adicionales sujetos al resultado de una apelación legal separada, sin deber regalías por la tecnología en sus futuras vacunas, lo que se considera una victoria significativa para la compañía.
Los pagos no son tan sustanciales como Wall Street temía, ya que se esperaba que superaran los 3.000 millones de dólares, según el analista de Citi Geoffrey Meacham.
La analista de Bernstein, Courtney Breen, advirtió sin embargo que, si el pago adicional llega a ser necesario, podría reducir las reservas de efectivo de la compañía hasta tan solo 3.200 millones de dólares para 2026. Moderna espera que sus reservas se sitúen entre 4.500 y 5.000 millones de dólares este año.
Breen añadió que esto «estrecha la cuerda floja» para la compañía, ya que el momento y el alcance de su demanda contra Pfizer y BioNTech por infracción de patentes relacionadas con la tecnología de ARNm son desconocidos, y la gestión de Moderna ha sido conocida por su exceso de optimismo en el pasado.
En 2022, Moderna demandó a Pfizer y BioNTech por infracción de patentes relacionadas con la tecnología de ARNm. BioNTech contrademandó a Moderna en febrero, argumentando que la nueva generación de vacuna contra el COVID-19 de Moderna, MNEXSPIKE, infringe una de sus patentes.
