Según un estudio pionero realizado con 1.169 pacientes, el 48,2% de los entrevistados no entiende correctamente el significado del pictograma de advertencia que aparece en los envases de los fármacos.
Joanna Guillén Valera | joanna.guillen@correofarmaceutico.com

Cerca de la mitad de los usuarios no entenderían correctamente el significado de los pictogramas relacionados con los fármacos y la conducción, lo que hace necesario mejorar la información que se les da desde el mostrador. Así lo apuntan los datos de la tesis doctoral Pictograma: Medicamentos y conducción: comprensión, aceptación y legibilidad, realizada por Ignacio José Ayestarán, farmacéutico y óptico, para optar al grado de Doctor por la Universidad de Valladolid, y dirigida por Javier Álvarez González, catedrático de Farmacología de la Facultad de Medicina.
Este estudio refleja que el 48,2 por ciento de los conductores no conoce el significado de este símbolo.Como informa a CF el autor, “existe, en general, una cultura errónea respecto a los medicamentos basada fundamentalmente en sus resultados terapéuticos”. Por ello, considera “fundamental que, tanto los profesionales de la salud como los propios pacientes, reconsideren continuamente la posibilidad de que la utilización de medicamentos puede interferir en el desarrollo de actividades cotidianas y que ello, en el caso de la conducción de vehículos, puede tener consecuencias graves no sólo para el paciente en cuestión, sino también para aquellas personas que podrían verse implicadas en los accidentes de tráfico”.
DESCONOCIMIENTO
Los pictogramas que incluyen las cajas de medicamentos tienen la finalidad de advertir del riesgo que puede producir su uso para la conducción, pero sólo son útiles si el usuario los entiende. Analizar esto fue el objetivo de la tesis de Ayestarán: “Conocer la legibilidad y comprensión de estos símbolos y ver cuál de las tipografías de los envases es más legible (ver información adjunta)”.
Para poner en marcha el trabajo, el autor contó con la participación de 1.169 conductores a quienes se les realizó un cuestionario basado en estudios previos (excepto la parte referente a la legibilidad, que es pionera), presentándoles cinco medicamentos con el pictograma de conducción impreso en su cartonaje, todos con diferentes modelos de tipografía y de distintas categorías.
- El 14,9 por ciento de los que tenían tratamiento no sabía si podría influir en la conducción.
Con este estudio se ha visto que, siguiendo los criterios de la norma ISO 9186-1:2007, “sólo el 51,8 por ciento de los entrevistados entendía correctamente el significado del pictograma”. Del resto, “el 43,1 por ciento de los conductores lo ha comprendido de forma errónea, y el 4,4 por ciento ha interpretado un significado opuesto a lo que se desea transmitir”. Al no ser correctamente comprendido en prácticamente uno de cada dos personas, el autor concluye que “el pictograma de conducción aisladamente no está siendo una herramienta útil a la hora de transmitir la advertencia sobre la medicación y sus instrucciones”.
En opinión de Ayestarán, “hay que tener en cuenta que se trata de un símbolo complejo, comparado con otros de uso cotidiano, y que probablemente en el futuro haya que reformar ya que, junto a una señal de peligro, el usuario asocia un mensaje que aconseja en lugar de uno que advierte”.
- La mayoría de los usuarios seguirían conduciendo a pesar de las advertencias de los envases.
Para él, “es evidente que las imágenes por sí solas no transmiten el mensaje completo y son sólo un resumen, por lo que además deben ir acompañadas de orientación verbal”.
En opinión de Antonio Gómez Peligros, miembro del Grupo de Trabajo de Actividades Preventivas de Semergen, otro problema añadido es que “los pacientes no suelen conocer que ciertos medicamentos pueden influir en la conducción, ni cómo interfieren, ni las medidas que pueden adoptar para paliar esos efectos”.
Según la tesis de Ayestarán, en el momento de realizar el estudio, “un 40,9 por ciento de los encuestados estaba consumiendo algún medicamento de los que un 14,5 por ciento no tenía certeza sobre la presencia del símbolo”.
CONDUCTA PREOCUPANTE
El estudio también ha analizado el cambio en la frecuencia de la conducción si los usuarios estuvieran tomando un medicamento que podría perjudicarles. Según sus datos, “si tuvieran que tomarlo durante unos pocos días, un 29,7 por ciento de los conductores seguiría conduciendo con la misma frecuencia; un 20,7 por ciento lo haría con menos frecuencia, y sólo el 22 por ciento dejaría de conducir.
En el caso de tener que tomar la medicación durante un período más prolongado (de un año o más), la situación empeora. Aquí, el porcentaje de los que seguirían conduciendo con frecuencia aumentaría al 34,5; y del resto, un 23,3 por ciento disminuiría la frecuencia de conducción y sólo un 12,6 por ciento de los usuarios dejaría de conducir.
El símbolo de ‘Orfidal’, legible.
La tesis doctoral Pictograma: Medicamentos y conducción: comprensión, aceptación y legibilidad, de Ignacio J. Ayestarán, farmacéutico y óptico, analizó la legibilidad de la información que acompaña al pictograma sobre fármacos y conducción, con 1.169 usuarios a los que se les preguntó cúal de las diferentes tipografías (ver imagen) era la que distinguía con mayor claridad. Según su datos, Orfidal es el que elige la mayoría, por delante de Atarax, Algidol, Fluoxetina y Combigán.
Origen: Fármacos y conducción: el consejo en el mostrador es fundamental – Correo Farmacéutico
