
Imagen del 20 de diciembre de 2025 de un ciclista circulando frente a la sede del Grupo Empresarial BioCubaFarma, que actualmente agrupa a 48 empresas biotecnológicas y farmacéuticas, en La Habana, capital de Cuba. En el contexto del prolongado bloqueo impuesto por Estados Unidos, Cuba ha logrado construir una industria biotecnológica y farmacéutica orientada a las necesidades de la salud pública, mediante una inversión sostenida en capital humano y en su sistema científico. (Xinhua/Joaquín Hernández)
LA HABANA, 13 ene (Xinhua) — En el contexto del prolongado bloqueo impuesto por Estados Unidos, Cuba ha logrado construir una industria biotecnológica y farmacéutica orientada a las necesidades de la salud pública, mediante una inversión sostenida en capital humano y en su sistema científico. Este modelo integra investigación, producción y comercialización, y ha obtenido una serie de resultados reconocidos internacionalmente, entre ellos vacunas y medicamentos innovadores.
Sin embargo, el bloqueo ha provocado escasez de divisas, obstáculos en el suministro de materias primas y equipos, y una persistente falta de medicamentos. Para aliviar estas presiones, Cuba ha acelerado la expansión de sus exportaciones a través de la cooperación internacional, ha promovido la diversificación de sus cadenas de suministro y ha buscado activamente atraer capital extranjero, con el objetivo de mantener el funcionamiento del sector y lograr un desarrollo sostenible en un entorno de sanciones.
Durante décadas, la biotecnología y la industria farmacéutica han contribuido de manera significativa a la salud del pueblo cubano y se han consolidado como un pilar fundamental de la economía del conocimiento del país, con logros ampliamente reconocidos por la comunidad científica internacional. Esta base industrial tiene su origen en la inversión sostenida del Gobierno cubano en el desarrollo del capital humano y de la ciencia.
Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Cuba trasladó el énfasis de su sistema sanitario del tratamiento a la prevención. Este enfoque reflejó los principios socialistas y respondió también al bloqueo comercial iniciado por Estados Unidos en 1962, que interrumpió el acceso de Cuba a medicamentos y otros bienes esenciales procedentes del exterior.
En este contexto, Cuba impulsó la formación masiva de médicos e investigadores y desarrolló de manera sistemática instituciones científicas para respaldar el crecimiento de una industria biofarmacéutica nacional capaz de satisfacer las necesidades de su sistema de salud. A partir de mediados de la década de 1960, el Gobierno incrementó la inversión en infraestructura científica y, en 1965, fundó el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, sentando las bases para la formación de talento biomédico en las décadas posteriores.
A principios de la década de 1990 se inauguró el Polo Científico del Oeste de La Habana, dedicado a la investigación y la innovación biotecnológica. Desde entonces, Cuba ha logrado desarrollar y producir productos emblemáticos como el interferón leucocitario para el enfrentamiento de la epidemia del dengue, vacuna pentavalente contra difteria, tétano, pertussis, hepatitis b y Hib y los antiretrovirales para el tratamiento del Sida.
En 2012, Cuba creó el Grupo Empresarial BioCubaFarma, que actualmente agrupa a 48 empresas biotecnológicas y farmacéuticas encargadas de suministrar medicamentos, vacunas, sistemas de diagnóstico y equipos médicos al sistema nacional de salud. Según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la integración de más de 40 entidades biotecnológicas y farmacéuticas cubanas en un mismo sistema contribuye a elevar los estándares de calidad y a mejorar la eficiencia en el uso de instalaciones, equipos y recursos humanos.
Agustín Lage Dávila, exdirector de Centro de Inmunología Molecular, considera que, desde su creación, estas instituciones han contado con financiación específica a nivel estatal y han adoptado un enfoque de “ciclo completo”, integrando investigación, desarrollo, producción y comercialización. Incluso en condiciones difíciles, el Gobierno cubano ha mantenido un alto nivel de inversión en investigación y desarrollo y, pese a las limitaciones financieras, ha garantizado la continuidad y estabilidad de la financiación científica mediante evaluaciones caso por caso. La singularidad de este modelo reside en la coordinación bajo un sistema estatal estrechamente articulado con el sistema de salud pública.
No obstante, el desarrollo tecnológico de la biomedicina cubana no ha logrado neutralizar por completo las presiones derivadas del bloqueo estadounidense. Más de 60 años de sanciones continúan imponiendo severos desafíos al sistema sanitario del país: Cuba domina determinadas tecnologías avanzadas, pero con frecuencia carece de materias primas básicas y de equipos de producción, lo que provoca una escasez crónica de medicamentos y limita reiteradamente la investigación y la producción.
Eduardo Martínez Díaz, expresidente del Grupo Empresarial BioCubaFarma, señaló que la imposibilidad de garantizar el suministro de materias primas e insumos necesarios para la producción de medicamentos constituye la principal causa de la escasez, con un peso de hasta el 95 por ciento. La paralización de algunas plantas por averías o mantenimiento de equipos representa alrededor del 5 por ciento de la escasez anual.
Un informe presentado por Cuba ante las Naciones Unidas en 2025 indica que el Cuadro Básico de Medicamentos del país incluye 651 fármacos, de los cuales 250 dependen de importaciones y 401 se producen a nivel nacional. El porcentaje de medicamentos afectados por el bloqueo alcanza el 69 por ciento, y 364 de ellos se encuentran en falta, lo que equivale al 56 por ciento del total.
En octubre de 2025, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, declaró ante la Asamblea General de la ONU que, si bien los principales indicadores de salud del país siguen siendo superiores a los de la mayoría de los países en desarrollo, en los últimos años se ha observado una tendencia al deterioro.
Debido al prolongado bloqueo estadounidense, las fuentes de divisas de Cuba se encuentran restringidas, lo que genera una presión real de insuficiencia de inversión para el desarrollo industrial. En este contexto, la ampliación de las exportaciones y la profundización de la cooperación internacional se han convertido en vías clave para que la industria biotecnológica cubana alivie sus limitaciones, mantenga su funcionamiento y logre un desarrollo sostenible.
Ernesto Chico, experto en biotecnología del Centro de Inmunología Molecular, señaló que América Latina constituye el principal mercado de exportación del Grupo Empresarial BioCubaFarma, mientras que África se perfila como un nuevo espacio de crecimiento. En la estructura de exportaciones, los medicamentos innovadores y las vacunas ocupan una posición central, representando el 30,7 por ciento del total.
En el ámbito de la cooperación internacional, en junio de 2024, durante el 27º Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el director general del Fondo Ruso de Inversión Directa, Kirill Dmitriev, anunció planes para desarrollar medicamentos innovadores contra enfermedades geriátricas y oncológicas junto con BioCubaFarma.
En junio de 2025, con el apoyo de la Unión Europea y de organizaciones internacionales, Cuba puso en marcha un proyecto biotecnológico destinado a fortalecer las capacidades de investigación e innovación de su industria biotecnológica y farmacéutica, mejorar los sistemas regulatorios y ampliar el acceso a terapias y medicamentos innovadores para la población cubana y de América Latina y el Caribe.
Asimismo, el 1 de enero de 2025, Cuba se convirtió oficialmente en país socio del BRICS, lo que le ofrece una nueva plataforma para ampliar la cooperación internacional en los sectores de la biotecnología y la industria farmacéutica. Luis René Fernández, profesor de la Universidad de La Habana, considera que Cuba, con su experiencia en biotecnología y salud, podría beneficiarse de acceso a financiamiento alternativo, tecnología y mercados diversos que podrían dinamizar su economía de forma sostenible y contribuir a romper el bloqueo económico imperialista.

Imagen del 20 de diciembre de 2025 de una mujer caminando frente a una farmacia, en La Habana, capital de Cuba. En el contexto del prolongado bloqueo impuesto por Estados Unidos, Cuba ha logrado construir una industria biotecnológica y farmacéutica orientada a las necesidades de la salud pública, mediante una inversión sostenida en capital humano y en su sistema científico. (Xinhua/Joaquín Hernández)

Imagen del 20 de diciembre de 2025 de un hombre caminando por una acera frente a una farmacia que se encuentra cerrada, en La Habana, capital de Cuba. En el contexto del prolongado bloqueo impuesto por Estados Unidos, Cuba ha logrado construir una industria biotecnológica y farmacéutica orientada a las necesidades de la salud pública, mediante una inversión sostenida en capital humano y en su sistema científico. (Xinhua/Joaquín Hernández)
