Por Matías Ranger.-
Cada 26 de abril, la Organización Mundial de la Propíedad Intelectual (OMPI) celebra su día e incentiva a las oficinas de marcas y patentes de los países miembro a que también lo hagan, este año bajo la temática del deporte en el año del torneo de futbol mundial en territorio de Estados Unidos, Canadá y México
Más allá del efecto propagandístico que supone asociar la propiedad intelectual a un evento deportivo a escala global, la OMPI como brazo doctrinario de las corporaciones empresarias en la ONU en materia de propiedad intelectual, es el organismo encargado de difundir a los estados de los países en desarrollo y pobres adoptar los lineamientos propuestos por los gobiernos de los países centrales con el objetivo de ampliar la estructura monopólica y oligopólica que se construye a partir de la imposición de leyes y normativas sobre marcas, patentes, modelos y diseños industriales, como así también derechos de autor y conexos.
La OMPI, una de las 16 organizaciones especializadas de la ONU, creada para la globalización del sistema capitalista es el ente que administra todos y cada uno de los 28 tratados internacionales en materia de propiedad intelectual (Tratados PCT, París, Doha, Madrid, Berna, Lisboa, La Haya, Lorcano) y el órgano propagandístico normativo para crear derechos exclusivos de explotación y apropiación de ganancias extraordinarias, excluyendo a la competencia indeseable a los intereses de las principales empresas en diversas áreas de la tecnología.
Impulsados por corporaciones farmacéuticas, petroleras, alimenticias, audiovisuales (televisión, cinematografía, entretenimiento) fueron impuesto al mundo el Acuerdo en materia Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), en la década de los 90s que establecieron el inicio de un mecanismo global de colonización corporativa basado en el patentamiento, el registro marcario, las indicaciones geográficas, los diseños industriales y los derechos de autor y conexos a escala planetaria.
Recientemente, la digitalización del mundo físico y la implementación de la inteligencia artificial aceleran todos los procesos de concentración de ganancias de las Tech empresas que requieren del sistema de propiedad intelectual mundial y sus agentes afiliados para controlar los mecanismos de apropiación de riquezas.
Los nuevos y viejos minerales críticos y tierras raras son los objetivos estratégicos de los gobiernos y empresas en la nueva fase colonial extractiva que alimenta la maquinaria depredadora en medio de una guerra civilizatoria de polos de poder global: las patentes serán necesarias para estos procesos de saqueo.
La carrera por el control en la actual fase de la economía tecnológica de conocimiento intensivo aplicado, es la que determinará el nuevo orden global y delineará el futuro de la humanidad a través de la profundización de la propiedad intelectual de las innovaciones para afianzar el poder corporativo mundial del capitalismo ultra explotador del siglo XXI.
Las oficinas de marcas y patentes bajo la tutela de la OMPI y la complicidad de los gobiernos de los países menos desarrollados, hacen que los Estados cedan ante las presiones de un sistema que perjudica a las grandes masas poblacionales e ingresen a los mercados productos y servicios patentados y registrados a precios poco o nada accesibles para los consumidores desprotegidos en medio de una gran crisis económica, política y social inducida por guerras basadas en la codicia humana.
