Salud de Irlanda, Jennifer Carroll MacNeill, detalló estas prioridades estratégicas en respuesta a una pregunta parlamentaria del diputado Colm Burke. El programa definitivo se encuentra actualmente en fase de desarrollo conjunto con Lituania y Grecia bajo el sistema de tríos del Consejo.
La ministra Carroll MacNeill afirmó que la Ley de Biotecnología constituye una “prioridad estratégica para la competitividad de la Unión Europea”. Esta norma busca simplificar los requisitos regulatorios exigidos para la puesta en marcha de ensayos clínicos, el desarrollo de medicamentos de terapia avanzada y los procesos de biofabricación. Este marco legislativo contará con el respaldo financiero de una partida de inversión de 10.000 millones de euros que aportará el Banco Europeo de Inversiones. Los componentes clave de esta ley abarcan la optimización de los procedimientos de ensayos clínicos, la creación de mecanismos de apoyo a la innovación y el refuerzo de las salvaguardas de bioseguridad.
Impulso a la regulación digital
La agenda del Ministerio de Salud de Irlanda para este mandato europeo contempla también la reactivación de los reglamentos de productos sanitarios y de diagnóstico in vitro. El propósito de la delegación irlandesa es avanzar en la simplificación y modernización del proceso de aprobación de estos dispositivos. Asimismo, la presidencia prevé progresar en la tramitación del Espacio Europeo de Datos de Salud, una iniciativa orientada a modernizar la prestación de los servicios sanitarios en los estados miembros.
El desarrollo de este espacio digital comunitario coincidirá con un escenario de implantación desigual en el plano doméstico. Según datos de la Biblioteca y Servicio de Investigación del Parlamento irlandés, únicamente cinco de los 47 hospitales públicos del país disponen de sistemas propios de registros médicos electrónicos, lo que sitúa a Irlanda por detrás de la media de progreso registrada en la Unión Europea. El programa sanitario europeo se completará con la negociación de la Ley de Medicamentos Críticos y con el avance en el anexo del Acuerdo Pandémico de la Organización Mundial de la Salud relativo al acceso a patógenos y la distribución justa de sus beneficios.
La propuesta defendida por el Ejecutivo de Dublín plantea posicionar la salud de la población y el bienestar social como cimientos esenciales para la seguridad y la capacidad competitiva de Europa. En su respuesta parlamentaria, la ministra Carroll MacNeill sugirió que la innovación sanitaria y la productividad económica actúan como elementos mutuamente beneficiosos y desestimó que deban considerarse prioridades contrapuestas en el diseño de las políticas públicas comunitarias. La agenda sectorial incorporará también el Plan de Corazones Seguros de la UE, que persigue reducir un 25 % las muertes de origen cardiovascular para 2035.
