La carrera por hacerse un hueco en el negocio de la obesidad ha disparado las operaciones corporativas en todo el mundo. Entre 2020 y 2025, el sector acumuló transacciones por valor de 71.000 millones de dólares (61.940 millones de euros al cambio actual), reflejo del interés de farmacéuticas e inversores por un mercado en plena expansión.
De la cuantía total, casi la mitad del desembolso corresponde a alianzas y adquisiciones que se llevaron a cabo en 2024, es decir, unos 30.000 millones de dólares (26.170 millones de euros), según un informe de la consultora Evaluate Pharma. Asimismo, en cinco años, el 56% de las operaciones eran alianzas, mientras que el 30% fueron adquisiciones y el 11% eran acuerdos de financiación. Esta actividad es reflejo de un creciente reconocimiento de la obesidad como uno de los desafíos de salud global más acuciantes.
El mercado de medicamentos contra la obesidad alcanzará una facturación de entre 120.000 millones de dólares (104.660 millones de euros) y 280.000 millones de dólares (244.220 millones de euros) para 2040. Representa una tasa de crecimiento anual compuesta de hasta el 15%.
En la actualidad, hay dos laboratorios que lideran este negocio. En concreto, Novo Nordisk, con Wegovy y Ozempic (la molécula es semaglutida) y Lilly, con Mounjaro y Zepbound (el principio activo es tirzepatida). En 2025, el laboratorio danés facturó 206.195 millones de coronas danesas (27.593 millones de euros), mientras que la farmacéutica estadounidense ingresó 36.507 millones de dólares (31.442 millones de euros), según recogen sus respectivos resultados anuales.
Además, ambas farmacéuticas están empezando a recibir luz verde de las autoridades para comercializar su pastilla contra la obesidad. Otras firmas innovadoras como Roche, que el pasado noviembre firmó un acuerdo con Rovi para la fabricación del adelgazante que está desarrollando, Pfizer o Boehringer están investigando medicamentos dirigidos a pacientes con sobrepeso para hacerse un hueco en el mercado.
Novo Nordisk protagonizó el mayor acuerdo en un lustro. En 2024, la danesa adquirió el gigante de la fabricación Catalent por 16.500 millones de dólares (14.390 millones de euros) con el objetivo de aumentar la producción de Ozempic y Wegovy. Entonces padecían problemas de suministro ante el aumento de la demanda.
Le sigue la operación entre Hengrui y Hercules de 2024. La compañía china le cedió los derechos exclusivos fuera de la Gran China por 6.000 millones de dólares (5.230 millones de euros) para desarrollar, fabricar y comercializar una cartera de tres fármacos basados en GLP-1. También Roche firmó un acuerdo con la danesa Zealand Pharma en 2025 por valor de 5.250 millones de dólares (4.865 millones de euros) para codesarrollar y comercializar el principio activo petrelintida dirigido a las personas con sobrepeso y obesidad.
Evaluate Pharma también destaca la alianza entre Novo Nordisk y Valo por 4.850 millones de dólares (4.230 millones de euros). El laboratorio danés usaría la inteligencia artificial de la tecnológica en el desarrollo de medicamentos para enfermedades cardiometabólicas.
Pérdida de patentes
Asimismo, el negocio de los medicamentos contra la obesidad ha empezado a entrar en fase de vencimiento de patentes, aunque de forma desigual según la molécula y el país. Los primeros en hacerlo han sido los GLP-1 de primera generación, como la liraglutida (Saxenda de Novo Nordisk), cuya protección comenzó a expirar a partir de 2024, permitiendo ya la entrada de genéricos en varios mercados. A esta le sigue la semaglutida, cuyas patentes han empezado a caducar en países como Canadá, Brasil, Turquía, China e India en 2026. En EEUU y la Unión Europea seguirán vigentes hasta la próxima década. Más lejos en el calendario queda la tirzepatida de Lilly. Su patente no expirará hasta 2036.
