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La Administración Nacional de Patentes, dependiente del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), otorgó una patente al Gobierno de los Estados Unidos.
Los solicitantes de la patente AR 110.458 B1 son la Secretaria de Seguridad Nacional del Gobierno de los Estados Unidos (THE GOVERNMENT OF THE US SECRETARY OF HOMELAND SECURITY) y las empresas GENVEC INC, MERIAL INC, quienes presentaron la solicitud ante la oficina de patentes argentina el 30 de enero de 2017, siendo concedida recién este 10 de abril de 2026.
Esta concesión ocurre 10 días después que, por presiones del propio gobierno de Trump, se derogaran las denominadas “Guías de examen de patentes químico-farmacéuticas” mediante una resolución conjunta del ministerio de salud, de economía y del propio INPI, y ante la inminente adhesión del Congreso argentino al tratado de patentes PCT.
La patente AR 110.458 B1 fue otorgada por el INPI a una composición o vacuna caracterizada porque comprende un vector viral recombinante que expresa un antígeno del virus de la fiebre aftosa (FMDV, siglas en inglés). En Estados Unidos la patente original fue concedida por su Oficina de Patentes (USPTO) con el número US10.188.721B1, el 29 de enero de 2019.
Según el documento presentado ante el INPI argentino, la composición o vacuna, está caracterizada porque el transportador, excipiente, adyuvante o vehículo farmacéuticamente o veterinariamente aceptable se selecciona del grupo que consiste en ácido poliacrílico, emulsión LF2, emulsión LR6, emulsión TS6, emulsión LR4, carbómero, hidróxido de aluminio, fosfato de aluminio, saponina, CpG, emulsión de agua en aceite, emulsión de aceite en agua, CARBIGENTM y ENABL®.
La patente fue cesionada y sus titulares actuales son Boehringer Ingelheim Animal Health USA Inc. y el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (US Department of Homeland Security).
El gobierno de los Estados Unidos financia investigaciones en materia de vacunas humanas y veterinarias por considerarlas un problema de “Seguridad Nacional”, tal como ocurriera durante la reciente pandemia del COVID19, cuando las principales potencias del mundo se apropiaran de la producción y distribución de vacunas e insumos críticos sanitarios para si, demorando el envió a países menos desarrollados, causando millones de muertes evitables.
Durante la epidemia global, esos países solicitaron en la ONU que las principales empresas productoras de vacunas contra el virus sars-cov2, liberaran las patentes de manera inmediata, aunque esta solicitud no fue atendida por Estados Unidos (Pfizer, Moderna) y Gran Bretaña (Astrazeneca).
Recientemente, exfuncionarios de Trump y Biden argumentaron que la seguridad nacional de EE.UU. depende de las startups innovadoras y que los débiles derechos de propiedad intelectual socavan a estas empresas, por lo tanto socavan la seguridad nacional de EEUU.
La solicitud presentada por el gobierno de los Estados Unidos ante el INPI, y publicada por ese organismo, es la siguiente:

