ATMedios.- Lo dijo el decano de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Andrés Sciara en relación al paso histórico en materia de salud pública e investigación científica que se dio al obtener la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para producir zidovudina pediátrica, un medicamento destinado al tratamiento del VIH en niños y mujeres embarazadas.
Se trata del primer fármaco desarrollado íntegramente por una universidad pública argentina que logra su registro nacional y que comenzará a fabricarse durante el segundo semestre del año.
La novedad fue destacada por el decano de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la UNR, Andrés Sciara, quien remarcó la importancia sanitaria y científica del proyecto.
“Es la primera vez que una universidad pública desarrolla un medicamento completo y obtiene un registro en ANMAT para su producción. Estamos cubriendo una necesidad que hoy no encuentra respuesta adecuada en el mercado”, señaló durante una entrevista con el programa La Marca de la Almohada.
La zidovudina es un antirretroviral utilizado para reducir la carga viral del VIH y evitar su transmisión, especialmente en tratamientos pediátricos y durante el embarazo para prevenir el contagio de madre a hijo. Aunque existen versiones para adultos disponibles en el sistema de salud, las formulaciones específicas para niños son escasas y de difícil acceso.
Sciara explicó que justamente esa falta de disponibilidad convirtió al medicamento en un caso de lo que se conoce como “medicamento huérfano”, es decir, un producto que no resulta atractivo para los grandes laboratorios por su baja rentabilidad comercial.
“Los tratamientos para adultos existen, pero cuando hablamos de bebés o embarazadas las dosis y las formas de administración son completamente distintas. Hoy muchas veces hay que adaptar medicamentos pensados para adultos, algo que complica enormemente los tratamientos”, sostuvo.
El desarrollo demandó cinco años de trabajo y atravesó un complejo proceso de investigación, formulación farmacéutica, ensayos de estabilidad y controles regulatorios. Según detalló el decano, uno de los mayores desafíos fue cumplir con los estrictos requisitos exigidos por ANMAT para autorizar la producción y comercialización del medicamento.
La elaboración se realizará en la Planta Piloto de Producción de Medicamentos de la universidad, un espacio que durante años fue adaptado y certificado para cumplir con estándares nacionales de calidad farmacéutica.
Además de la innovación científica, Sciara destacó el valor social del proyecto. Explicó que la producción estará orientada principalmente a abastecer al sistema público de salud y garantizar el acceso a tratamientos que actualmente dependen de importaciones costosas y muchas veces insuficientes.
“Creemos que el sector público debe intervenir allí donde las reglas del mercado no logran cubrir necesidades esenciales. Nuestro objetivo es garantizar el acceso a la salud de toda la población”, afirmó.
El decano también señaló que la desaparición de organismos nacionales que coordinaban la producción de laboratorios públicos obligará ahora a construir nuevos mecanismos de distribución junto a provincias y municipios para que el medicamento llegue a quienes lo necesitan.
La expectativa es que los primeros lotes puedan comenzar a distribuirse entre fines de este año y principios de 2027.
Más allá del impacto sanitario, Sciara definió el logro como una demostración del potencial de la universidad pública argentina en un contexto complejo para el sistema científico.
“A pesar de las dificultades presupuestarias, de la pérdida de financiamiento y de las complicaciones que atraviesa el sector, seguimos produciendo conocimiento, formando profesionales y generando respuestas concretas para la sociedad. Eso nos llena de orgullo”, concluyó.
Una planta de vanguardia
La Planta Piloto de Producción de Medicamentos de la UNR es un orgullo para la región. Radicada en la sede de calle Urquiza al 2900, en la ciudad de Rosario, cuenta con una superficie de alrededor de 200 metros cuadrados. Es la primera planta del ámbito universitario nacional en integrar el Sistema de Laboratorios Públicos de la Argentina, cumpliendo de manera estricta con las exigentes normativas internacionales de seguridad y calidad que impone la ANMAT.
Inaugurada originalmente en el año 2006, la planta posee una notable capacidad operativa diaria para elaborar medicamentos esenciales en diversas formas farmacéuticas. Puede producir hasta 5.000 frascos de líquidos de 30 ml, 7.500 frascos de 20 ml y 400 envases de 250 ml por jornada. Respecto a las formas sólidas, sus instalaciones están preparadas para fabricar hasta 25.000 unidades de comprimidos comunes y 15.000 unidades de comprimidos recubiertos cada 24 horas.
Entre los desarrollos en marcha se destacan la Lamivudina (jarabe indicado para el tratamiento del VIH y la hepatitis B en pacientes pediátricos mayores de tres meses, cuyos primeros lotes piloto se elaboraron con éxito en octubre de 2025); el Oseltamivir (antirretroviral oral); el Atenolol y el Sildenafil (destinados a cardiopatías pediátricas); y el Benznidazol (esencial para el tratamiento de la enfermedad de Chagas en infancias de 2 a 12 años).
Con la obtención del certificado REM de ANMAT para la Zidovudina, la UNR ingresa formalmente en una tercera etapa: tramitar el registro definitivo de comercialización y encender las máquinas para abastecer a los hospitales públicos. En tiempos difíciles, la Universidad Pública Argentina responde con más ciencia, más producción y un compromiso inquebrantable en defensa de la vida y la soberanía nacional.
