Docenas de estadounidenses se están querellando contra las farmacéuticas porque aseguran que nadie les había avisado de la posible pérdida de visión provocada por los agonistas del receptor de GLP-1.
Biotecnólogo especializado en biomedicina y enfermedades raras
Martenaba/ Shutterstock
Un grupo de pacientes estadounidenses asegura que los medicamentos de perder peso entre los que se encuentran Ozempic, Wegovy o Rybelsus les han provocado una rara condición llamada NAION. NAION responde a las siglas de neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica y, de forma muy resumida, consiste en una obstrucción del flujo sanguíneo en el nervio óptico, lo que provoca una pérdida de visión súbita. A la NAION también se le conoce como “infarto ocular” y suele aparecer en personas mayores de 50 años que reportan despertarse con esta pérdida de visión y sin ningún dolor.
Según el comité de seguridad de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), la semaglutida, la substancia activa presente en los medicamentos agonistas receptores de GLP-1, puede aumentar el riesgo de que aparezca NAION, aunque se trata de un efecto secundario muy raro. Según los cálculos estimados, de cada 10.000 personas que consumen estos medicamentos, 1 padecerá NAION por culpa del medicamento en sí.
Aunque la NAION también puede aparecer por otras causas entre las que se encuentra la diabetes tipo II, cuyo tratamiento también incluye el mismo tipo de medicamento. Según la documentación aportada por la EMA, las personas con diabetes tipo II que consumen agonistas del receptor de GLP-1 tienen el doble de probabilidad de padecer esta pérdida de visión que aquellos que controlan sus niveles de azúcar por otros medios.
Aún con esto, la probabilidad de padecer el infarto ocular por tomar estos medicamentos sigue siendo muy baja. Por contextualizar los datos, se estima que, por cada 10.000 años de tratamiento, es decir, por 10.000 personas siguiendo las pautas de semaglutida 1 año, se detectará un caso de NAION adicional a los que se detectarían sin el consumo de tratamiento.
El origen de la querella contra las farmacéuticas
El problema viene por cuándo y cómo se han dado los avisos. La posible asociación entre el aumento de riesgo de NAION y la semaglutida proviene de un estudio de farmacovigilancia realizado en varios hospitales de Boston durante 2017 y 2023 y publicado en 2024. Durante la investigación, tomaron datos de 16.827 pacientes que acudieron a realizarse revisiones oculares y los segregaron entre aquellos que padecían obesidad o diabetes tipo II y estaban en tratamiento con semaglutida y aquellos que no. Además, también tuvieron en cuenta otros factores de riesgo conocidos que pueden provocar NAION como la hipertensión, hiperlipidemia, u otros problemas vasculares.
iStock / libre de droit
Imagen que muestra el globo ocular y la conexión con la corteza visual. El nervio ocular es el que une ambas partes.
El resultado fue que, entre las personas que tenían diabetes tipo II y no tomaban semaglutida encontraron 6 casos de NAION, mientras que en las que sí que lo tomaban, 17. Además, en los que presentaban sobrepeso y obesidad, observaron 3 casos en los que no consumían este tipo de medicamentos y 20 entre los que sí. El problema es que se trata de un estudio observacional. Es decir, que no se puede concluir que la causa del aumento de la prevalencia de NAION sea, sin lugar a duda, por el consumo de semaglutida.
Pero a raíz de este estudio, durante el proceso de farmacovigilancia al que está sometido cualquier medicamento comercializado fueron apareciendo más y más casos que apuntaban en esa misma dirección. Por ello, la EMA en 2025 incluyó NAION como uno de los posibles efectos secundarios muy raros, y la Academia Americana de Oftalmología también emitió un comunicado, aunque mucho más prudente. Las palabras de esta academia fueron: “Aunque muchos estudios señalan un posible aumento leve del riesgo de NAION en pacientes que toman agonistas del receptor del GLP-1, como la semaglutida, otros estudios no observan ninguna correlación, y la magnitud global del riesgo de NAION sigue siendo baja”.
¿Qué podemos esperar?
Una cuestión que debe quedar clara es que tomar cualquier medicamento conlleva un riesgo. En el prospecto de otros fármacos muy comunes, como el paracetamol, se pueden observar efectos secundarios como bajadas súbitas de glucosa, o reacciones graves en la piel en 1 de cada 10.000 pacientes y no por ello se consideran inseguros. El beneficio que aportan supera ampliamente a los riesgos a los que se exponen los que se lo toman.
En el caso de los medicamentos para bajar de peso sucede lo mismo. La obesidad no tratada conlleva muchos más riesgos para la salud que los efectos secundarios de la semaglutida. Por ello, los profesionales sanitarios insisten en que aquellos pacientes que ya estén tomando semaglutida y no hayan experimentado ningún síntoma pueden seguir tomándola.
En cambio, si tienen familiares directos que han presentado NAION en algún momento de su vida, o presentan cualquier otra duda o preocupación, pueden consultarla con su médico de cabecera para ajustar los tratamientos si fuese necesario. El juicio, de momento, sigue adelante, aunque será muy complejo averiguar qué casos de NAION fueron provocados indudablemente por el medicamento y cuáles no. Informaremos del resultado en cuanto se anuncie.