Las farmacéuticas occidentales miran al gigante asiático en busca de sus futuros superventas, acelerando así los acuerdos que podrían superar los 250.000 millones de dólares en 2026.
Las grandes farmacéuticas occidentales han firmado este año acuerdos con sus homólogas chinas por un valor superior a los 82.430 millones de dólares (73.600 millones de euros).
El gigante asiático ofrece a las biofarmacéuticas occidentales la esperanza de encontrar sus próximos superventas en un momento en que sus tratamientos estrella, que aportan miles de millones en ingresos, se acercan al vencimiento de la patente.
Solo hasta julio, según cálculos de la cadena estatal china CCTV, citando fuentes oficiales, el valor de los acuerdos de concesión de licencias a terceros de fármacos innovadores chinos había alcanzado la cifra récord de 110.000 millones de dólares, plasmados en 81 acuerdos con empresas extranjeras.
ING estima que China representará cerca de un tercio de todas las nuevas moléculas en las carteras de desarrollo de las farmacéuticas a nivel mundial este año, frente al 4% de 2014.
Cada vez más las big pharma incorporan fármacos desarrollados en China a sus carteras y programas de investigación, por lo que el banco estima que el valor de todos los acuerdos de licencia con biotecnológicas chinas podría superar los 250.000 millones de dólares en 2026, impulsado por la mayor demanda internacional de sus activos farmacológicos.
Menos procesos
El éxito chino se explica, según los analistas, por su capacidad para desarrollar rápidamente medicamentos innovadores. Un informe de McKinsey apunta que las farmas chinas pueden avanzar de dos a tres veces más rápido que la media mundial en transformar una molécula en un candidato a fármaco a menor coste que sus rivales occidentales, apoyado en la contratación de miles de investigadores. Su cuota de candidatos a tratamientos innovadores ha aumentado del 8% de 2018 al 30% del año pasado.
En paralelo, China ha simplificado en la última década sus procesos regulatorios y ha acelerado los estándares para asimilarlos a los de los organismos occidentales. Así, el tiempo para obtener la aprobación para realizar un ensayo clínico se ha reducido de 501 días a apenas 87.
Estas crecientes capacidades han atraído a las biofarmas occidentales que miran a China para obtener la licencia de fármacos o para codesarrollar medicamentos innovadores, y el nuevo plan farmacéutico quinquenal chino se ha propuesto alcanzar una cuota mundial en fármacos pioneros del 25% en el año 2030, impulsado por estas alianzas internacionales.
AstraZeneca ha cerrado dos grandes acuerdos este año. En enero, un pacto con un potencial de 18.500 millones de dólares con la china CSPC Pharmaceutical para el desarrollo de ocho medicamentos experimentales para la obesidad y afecciones relacionadas con el peso.
La farmacéutica anglosueca, que invertirá 15.000 millones de dólares en China hasta 2030 para ampliar su capacidad de producción y de investigación, ha cerrado este octubre una colaboración para probar en distintos tumores, junto a la japonesa Daiichi Sankyo, un fármaco oncológico de la china Akeso bajo licencia de Summit Therapeutics.
También este octubre, la suiza Novartis ha anunciado un acuerdo de licencia con Abogen Biosciences, valorado en hasta 7.800 millones de dólares, para desarrollar una terapia basada en ARN mensajero para enfermedades autoinmunes. Se suma al que llegó en enero con SciNeuro Pharmaceuticals para un tratamiento experimental contra el alzhéimer.
En septiembre, la suiza Roche se hizo con los derechos exclusivos de desarrollo, fabricación y comercialización de un anticuerpo de Simcere Pharmaceutical;la norteamericana Merck-MSD con la licencia de un tratamiento experimental contra el cáncer de SciBrunch Therapeutics;la británica GSK con la de un fármaco oncológico de Hutchmed (se une al que ha firmado con Frontier Biotechnologies para terapias renales);y la danesa Novo (dueña de Ozempic y Wegovy) con los derechos globales (fuera de la Gran China) de un fármaco experimental oral contra la obesidad de Hengrui Pharmaceuticals.
Este mismo gigante chino ya cerró en mayo una alianza estratégica y de colaboración con un potencial valor de hasta 15.200 millones de dólares con la estadounidense Bristol Myers Squibb (BMS).
El acuerdo abarca trece programas en etapas tempranas en las áreas de oncología, hematología e inmunología. Los derechos globales se dividen geográficamente. BMS posee los derechos fuera de China (además de Hong Kong y Macao) para los activos originados por Hengrui, mientras que ésta controla los activos originados por BMS dentro de esos territorios.
La biotecnológica china Innovent Biologics ha simultaneado acuerdos con dos big pharma. En mayo, selló una alianza de licencia y colaboración con Pfizer para codesarrollar doce medicamentos oncológicos en fase temprana (ocho originados por la empresa china y cuatro nuevos propuestos por la farmacéutica estadounidense).
La operación podría alcanzar los 10.500 millones de dólares, sujetos al cumplimiento de hitos de desarrollo, aprobación regulatoria y ventas.
Aceleración
Innovent colabora además con la también estadounidense Lilly desde febrero para acelerar el desarrollo de nuevos fármacos contra el cáncer, en un acuerdo de hasta 8.500 millones. Lilly tiene al mismo tiempo desde septiembre un acuerdo de investigación y licencia con la biotech china InnoCare Pharma de hasta 3.350 millones de dólares.
La alianza permitirá al dueño de Mounjaro y Zepbound usar la plataforma de descubrimiento de InnoCare, especializada en oncología y enfermedades autoinmunes, para identificar y desarrollar compuestos dirigidos contra cinco dianas diferentes no desveladas aun.
El gigante estadounidense AbbVie se hizo asimismo en enero con una licencia exclusiva de la biotech china RemerGen para el desarrollo y comercialización de un innovador anticuerpo para tumores sólidos, con un potencial de 5.600 millones de dólares.
Origen: Las grandes ‘farmas’ sellan alianzas con grupos chinos por 73.600 millones | Empresas
