TENDENCIA CLÍNICA
Amapola Nava
Conflictos de Interés 24 de agosto de 2026
Semanalmente identificamos un término de interés clínico, analizamos su relevancia actual y presentamos una infografía que se aplique a su práctica clínica.
Los péptidos, esas moléculas formadas por aminoácidos, están dando de qué hablar en redes sociales. Influencers que no siempre tienen estudios en ciencias de la salud, pero que enfocan su contenido en “salud y bienestar”, promocionan el uso de péptidos inyectables para múltiples condiciones: pérdida de peso, antienvejecimiento, crecimiento muscular, aclaramiento de la piel, etcétera. Pero la mayoría de estas sustancias no ha sido evaluada o autorizada por instituciones de regulación sanitaria.
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![photo of Imagen TC [peptidos]](https://arsenalterapeutico.com/wp-content/uploads/2026/08/260820_ES_CT_690x689_v2.png)
La tendencia ha crecido tanto que un reportaje de la revista Forbes indica que millones de estadounidenses se están inyectando péptidos no aprobados, cuya calidad y pureza son difíciles de verificar.[1]
Asimismo, la Agencia Nacional Francesa para la Seguridad de los Medicamentos y Productos Sanitarios recibió varios reportes sobre el uso de péptidos fraudulentos, entre ellos retatrutida. El organismo advirtió que personas tuvieron importantes problemas de salud, como daño hepático y reacciones alérgicas graves que requirieron hospitalización.
Ante este panorama, las autoridades de salud en Francia y Canadá han emitido alertas sobre el peligro de comprar péptidos por internet. En Estados Unidos el Institute for Safe Medication Practices y la organización Emergency Care Research Institute (ECRI) emitieron un comunicado en el que advierten que a menos que un péptido esté explícitamente aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, no hay suficiente evidencia de su seguridad o eficacia.
A pesar de las alertas y la falta de control sanitario, el comercio de péptidos se ha abierto camino en el mercado, fuera de los marcos normativos habituales, muchas veces abastecido por proveedores extranjeros. Influencers e incluso el secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr. aseguran que utilizan estas moléculas como supuesto remedio para diversos padecimientos, aunque no tengan evidencia científica ni estudios en ciencias de la salud que puedan respaldar sus afirmaciones.
En este entorno complejo, a finales de julio un comité de expertos externos de la FDA de Estados Unidos votó por un estrecho margen a favor de recomendar que farmacias de formulación magistral produzcan seis tipos de péptidos, lo que permitiría que estén disponibles para el público que cuente con prescripción médica.
Los seis péptidos que el comité recomendó fueron el BPC-157, KPV, TB-500, MOTS-c, Epitalon y Semax. Esta votación contradice la recomendación del equipo de revisión científica de la FDA de Estados Unidos. Por otro lado, el panel votó en contra de incluir emideltide, voto que coincidió con la recomendación del personal de la agencia estadounidense.[2]
Una de las razones del panel para emitir el voto fue evitar que las personas adquirieran péptidos de fabricantes desconocidos y que las moléculas se produjeran en farmacias autorizadas que cuentan con entornos estériles y realizan controles de pureza. Pero también reconocen que no existe evidencia suficiente sobre la seguridad o eficacia de estas moléculas en humanos.
Por su parte, la FDA de Estados Unidos no está obligada a seguir las recomendaciones del panel y según su equipo de científicos, los péptidos no aprobados presentan alto riesgo de provocar anafilaxia. Además, faltan datos sobre la seguridad de estos seis péptidos para personas con comorbilidades, sus interacciones farmacológicas y su eficacia según la vía de administración, inyectable, oral o aerosol nasal.[3]
Los péptidos se han utilizado en medicina desde hace años, como ejemplo están insulina y oxitocina. Pero algunos influencers han aprovechado la reciente popularización y creciente demanda de los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1) para utilizar términos científicos que se volvieron familiares y vender productos basados en datos limitados o incluso en estudios en animales, explicó a Medscape Noticias Médicas Canadá Timothy Caulfield, experto en desinformación sanitaria y director de investigación del Instituto de Derecho Sanitario de la Universidad de Alberta, en Edmonton, Canadá.
El Dr. Stuart Phillips, titular de la Cátedra de Investigación de Canadá en Salud del Músculo Esquelético en Adultos Mayores de la Universidad McMaster, en Hamilton, Canadá, señaló que el éxito de los fármacos agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón normalizó la idea de que es aceptable autoinyectarse un producto por razones de salud y este contexto contribuyó a que las redes sociales popularizaran los péptidos no aprobados.
En la actualidad, las redes sociales son utilizadas como fuente de información médica por gran número de personas. El contenido en línea, breve y emocionalmente atractivo, compite con las explicaciones basadas en evidencia y llega a convencer a las personas de no buscar o no aceptar los consejos de profesionales de la salud.[4]
Por esto es prioritario que profesionales médicos estén informados sobre las nuevas tendencias de salud y también sobre la desinformación que circula entre los pacientes. Un grupo de investigadores sobre el tema sugiere un método de cinco pasos para discutir el tema con sus pacientes (ver infografía).[5]
Para más información sobre lo publicado sobre péptidos inyectables, lea aquí.
Créditos
Imagen principal: Emily Berry/Medscape Illustration
Figura 1: Akanksha Mondal/ Medscape Illustration
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Citar este artículo: Nava A. Riesgos del uso de péptidos inyectables – Medscape – 24 de agosto de 2026.
Origen: Tendencia clínica: Péptidos inyectables
