El sector de la industria farmacéutica se encuentra en máximos desde hace diez años. Ni siquiera durante la pandemia, entre los años 2020 y 2022, cuando se desarrollaron vacunas en tiempo récord, se consiguieron estas cifras.
Diversas causas explican el buen momento de la industria: en primer lugar, se ha visto aupada por el desarrollo de los tratamientos para adelgazar, los GLP-1, que se han convertido en uno de los principales motores del mercado en tiempos de elevado sobrepeso y obesidad y dietas deficientes; asimismo, se está produciendo un boom en la investigación de enfermedades comunes que carecían de tratamientos eficaces, como ciertos tipos de cáncer o enfermedades inmunológicas, lo que está llevando a fusiones farmacéuticas y biotecnológicas millonarias. En tiempos de volatilidad, la esperanza en el desarrollo de curas para ciertas enfermedades se convierte en un valor refugio para los inversores.
En este contexto, son los laboratorios estadounidenses los que cuentan con mayores recomendaciones de compra. Lidera Eli Lilly -la que más capitaliza, al ser la única billonaria-, que encabeza el mercado de los GLP-1, habiéndole arrebatado, en parte, el negocio a la pionera Novo Nordisk.
“Creemos que Lilly mantiene una posición favorable para registrar un crecimiento potencial bastante significativo en sus cifras durante los próximos años, impulsada por una serie de tendencias favorables en el negocio central de la obesidad”, señalan desde JP Morgan.
Entre los factores que impulsarán a la compañía, incluyen la aceleración del mercado de la obesidad fuera de Estados Unidos, donde esperan que su inyección estrella, Mounjaro, supere las expectativas en los próximos años, y el lanzamiento global completo de su homólogo en versión oral, es decir, en pastilla, “que debería expandir aún más el mercado”.
Las cifras hablan por sí solas: incrementará su beneficio un 50% en 2026 con respecto a 2027, llegando a los 32.600 millones, que aumentarán a los 42.000 en 2027. De hecho, la compañía se abaratará, teniendo en cuenta su ratio PER–el número de veces que el beneficio se recoge en el precio de la acción-. En este sentido, los beneficios de la compañía de 2026 se compran a 31 veces, mientras que bajarán a 24 veces en 2027. Además, los analistas aún ven en ella un recorrido al alza del 19%.
La segunda que más capitaliza, Johnson & Johnson, ha mejorado su consejo de mantener a comprar este año. La compañía, cuya línea principal se centra en la investigación del cáncer, alimenta el interés de los analistas por su principal motor de crecimiento, Carvykti, una terapia CAR-T por la que se enseña a las células de los pacientes a destruir los tejidos tumorales en un cáncer de la sangre. Se trata de una medicamento tan complejo a nivel logístico que la creación de biosimilares tras la pérdida de la patente se antoja lejana.
No obstante, Gilead está a punto de lanzar un tratamiento que utiliza la misma tecnología, por lo que el consenso de analistas recomienda tomar posiciones en la compañía. Para llevar a cabo este hito, Gilead compró el 100% de la biotecnológica Arcellx a principios de 2026, lo que explica la ausencia de beneficio que espera el mercado este año (hasta 900 millones de pérdidas).
La confianza es tal en este fármaco y en otros de su cartera -como en los que tiene para VIH- que sus ganancias crecerán exponencialmente en 2027, hasta los 12.000 millones de dólares. “Consideramos que la continua solidez de Carvykti de Johnson & Johnson resulta favorable para el panorama general”, señalan desde Barclays, para añadir que “la señal general de demanda se mantiene positiva y respalda la oportunidad a largo plazo para la CAR-T”. La aprobación se prevé para finales de 2026 y su comercialización en 2027.
Merck (conocida como MSD fuera de Estados Unidos y Canadá) también ha mejorado su consejo de compra durante este ejercicio, en parte impulsada por el ‘boom’ de la vacuna de Moderna contra el cáncer de piel, que se suministra junto con Keytruda, el fármaco superventas de Merck que está a punto de perder su patente. Todo ello explica su curiosa situación: su perspectiva de PER para 2026 era de 13 veces y, sin embargo, se encuentra ahora en 53 veces. No obstante, sus beneficios de 2027 se vuelven a pagar más baratos, en las 15 veces. Las otras estadounidenses que más convencen a las analistas son AbbVie y Vertex Pharmaceuticals, centrada en la inmunología y la oncología la primera, y a la fibrosis quística y otras enfermedades genéticas raras la segunda.
Farmacéuticas europeas
En cambio, sobre las empresas farmacéuticas europeas que más capitalizan cuelga el cartel de mantener, exceptuando a la inglesa AstraZeneca, de la que brota la esperanza pese a los rumores de su unión con el gigante BMS. La fe de los analistas están puestas en “un rendimiento superior de los activos de nuevo lanzamiento con respecto a las expectativas”, según un informe de UBS. Asimismo, posee una gran capacidad financiera, al no haber ejecutado ninguna gran compra a lo largo de este año. Los expertos ven en ella un recorrido al alza del 35% para los próximos 12 meses, superior al resto de compañías de capitalización similar.
En cuanto a aquellas en las que el mercado recomienda mantener posiciones, destacan Roche, Novartis, ambas suizas; Novo Nordisk, la danesa dedicada al mercado de la obesidad; y Sanofi, francesa históricamente centrada en las vacunas. Esta última se encomienda ahora Dupixent, un inmunosupresor que bloquea la inflamación de forma muy específica y que es eficaz en enfermedades respiratorias y dermatológicas de origen autoinmune. El consenso de FactSet le otorga un potencial del 24%, hasta un precio objetivo de 92,50 euros.
En lo que respecta a Novartis, cabe recordar que cayó durante esta semana más de un 10% en una sola sesión después de que fracasara el ensayo clínico de uno de sus medicamentos más prometedores en fase 3, esto es, las últimas pruebas antes de la aprobación por parte de las agencias reguladoras-. El mercado aún le ve un recorrido alcista de un 13%, con una caída de sus beneficios de un 4% este año.