Jaume Puig-Junoy
La publicación, el 19 de septiembre, de los acuerdos de precios entre el Gobierno estadounidense, Pfizer y Eli Lilly permite ir más allá de los anuncios sobre descuentos. Los documentos muestran cómo se combinan precios de referencia internacionales, venta directa al paciente, compromisos industriales y protección arancelaria. También revelan un mecanismo poco habitual: la participación de Estados Unidos en parte de los ingresos adicionales obtenidos por las empresas en otros países. Para Europa, la cuestión ya no es solo qué precios tomará como referencia Washington, sino cómo pueden cambiar los incentivos de negociación de los fabricantes.
De los anuncios a los contratos: qué ha cambiado
En 2025, la Casa Blanca anunció acuerdos de «nación más favorecida» (MFN) con varias farmacéuticas para acercar determinados precios estadounidenses a los de otros países desarrollados. Pfizer firmó su carta inicial el 30 de septiembre; Lilly, el 6 de noviembre. No eran todavía contratos definitivos: establecían el compromiso de seguir negociando. Los acuerdos finales con el Departamento de Salud (HHS) se formalizaron el 23 de febrero de 2026.
El contenido permaneció confidencial hasta que Public Citizen obtuvo parte de la documentación mediante solicitudes de acceso a la información y una demanda judicial. La publicación del 19 de septiembre aporta algo más que detalles sobre descuentos: permite leer obligaciones contractuales concretas. Además de los acuerdos con HHS, aparecen cartas paralelas con el Departamento de Comercio sobre aranceles y fabricación en Estados Unidos.
Los antecedentes económicos de esta política los examiné en un reciente libro de FUNCAS. Pero la transparencia sigue siendo parcial. Permanecen ocultos datos sobre medicamentos incluidos, fórmulas de cálculo, porcentajes de participación en ingresos y compromisos de inversión. También faltan documentos complementarios. Conocer la arquitectura de los acuerdos no equivale a poder calcular sus ahorros reales ni sus consecuencias para los sistemas sanitarios europeos.
GENEROUS, precios netos y venta directa: la arquitectura que ahora sí conocemos
El primer componente es GENEROUS, un programa voluntario de Medicaid, el seguro público estadounidense para personas con bajos ingresos. Los acuerdos de Pfizer y Lilly prevén su participación en este modelo mediante descuentos adicionales que permitan ofrecer determinados medicamentos a precios de nación más favorecida. Su aplicación efectiva requiere los correspondientes acuerdos con CMS y con los estados participantes.
El contrato de Lilly revela cómo se calcula el precio de referencia: el segundo precio neto más bajo de una cesta de ocho países, ajustado por diferencias de PIB en paridad de poder adquisitivo. La cesta incluye seis países europeos, Canadá y Japón. El precio neto tiene en cuenta los descuentos y otras concesiones comerciales, incluidos los confidenciales. En Pfizer aparecen conceptos similares, pero la fórmula correspondiente está censurada.
El segundo componente es la venta directa al paciente. Pfizer se compromete a ofrecer determinados medicamentos con descuentos a pacientes sin seguro o con seguro privado, mediante plataformas como TrumpRx. Lilly establece condiciones específicas para sus tratamientos contra la obesidad y la diabetes. Por ejemplo, fija un precio máximo de 299 dólares para la dosis inicial de 2,5 mg de Zepbound. También incorpora compromisos de precio y cobertura para determinados tratamientos GLP-1 en el programa BALANCE.
Los acuerdos van más allá de una simple reducción de precios. Combinan descuentos, condiciones de cobertura y mecanismos de verificación de los precios netos internacionales. Sin embargo, los precios anunciados para la venta directa no deben confundirse con los precios netos utilizados para calcular el MFN.
Aranceles y ‘onshoring’: la otra mitad del acuerdo
Las cartas paralelas con el Departamento de Comercio muestran que la negociación de precios no puede separarse de la política industrial. Pfizer se compromete a invertir una cantidad no divulgada en capacidad productiva estadounidense y obtiene protección frente a determinados aranceles hasta enero de 2029. La carta de Lilly confirma la negociación comercial, pero mantiene censuradas sus contrapartidas. No cabe suponer que ambos instrumentos sean idénticos.
La proclamación presidencial del 2 de abril prevé un arancel del 15 % para los medicamentos patentados procedentes de la Unión Europea, salvo que corresponda uno inferior. Establece un arancel del 0 % hasta el 20 de enero de 2029 para empresas elegibles con acuerdos MFN y compromisos de producción en Estados Unidos. El beneficio puede alcanzar medicamentos fabricados en Europa y exportados por estas compañías, pero está condicionado al cumplimiento de sus compromisos.
Precios, aranceles e inversión forman parte de una misma negociación. La protección comercial puede reducir la incertidumbre empresarial y los compromisos industriales pueden influir en futuras inversiones. Sin embargo, los documentos divulgados no permiten cuantificar todas las obligaciones ni demostrar que ya hayan modificado la inversión en Europa. Tampoco contienen un compromiso visible del Gobierno estadounidense de negociar precios concretos de Pfizer o Lilly con gobiernos europeos.
Europa deja de ser sólo un comparador de precios
Los precios europeos dejan de ser únicamente una referencia para calcular los precios estadounidenses. Los contratos introducen una segunda conexión: la participación de Estados Unidos en determinados incrementos de los ingresos internacionales de las compañías.
Pfizer se compromete a transferir a HHS una proporción, todavía censurada, de determinados incrementos de sus ingresos netos en otros países. El contrato de Lilly también contiene una disposición sobre el retorno de mayores ingresos internacionales, pero sus términos operativos permanecen ocultos. Conocemos la existencia de ambos mecanismos, no sus fórmulas completas, su intensidad ni sus efectos efectivos.
La dimensión del mercado estadounidense amplifica los incentivos. En un estudio de The Lancet, Hwang y colaboradores estiman que el ahorro potencial de Medicare mediante otros modelos MFN equivaldría, en términos de mediana, a 3,8 veces las ventas anuales del medicamento en el país cuyo precio determina la referencia. Son estimaciones de GLOBE y GUARD, no de los contratos Pfizer-Lilly, pero ilustran la asimetría entre mercados.
Importan especialmente los efectos dinámicos. Una empresa podría priorizar el lanzamiento estadounidense y retrasar, limitar o descartar su comercialización en países con precios bajos, un incentivo coherente con la evidencia previa sobre precios internacionales de referencia y retrasos de entrada en Europa. El contrato de Lilly contempla, además, excluir de la cesta un país cuando deja de suministrarle íntegramente un medicamento. No demuestra una intención de retirada, pero sí que el contrato prevé sus consecuencias para el precio de referencia.
Los descuentos confidenciales no ofrecen protección automática. El contrato de Lilly exige informar del precio neto, incluidos descuentos y otras concesiones. Que ese precio no sea público en Europa no significa que HHS no pueda conocerlo.
Para los sistemas sanitarios europeos, estas posibilidades agravan la tensión entre precios, presupuestos y acceso. Un precio neto bajo en un mercado pequeño puede tener consecuencias mucho mayores para el fabricante cuando determina el precio en Estados Unidos. La respuesta de cada país puede, por tanto, afectar a los demás, lo que añade valor a una mayor coordinación europea.
Lo que sabemos —y lo que todavía no podemos afirmar
Falta información esencial: listas completas de medicamentos, fórmulas de precios, porcentaje y cálculo del retorno de ingresos extranjeros, acuerdos complementarios de GENEROUS y condiciones definitivas de inversión y aranceles. Los contratos divulgados tampoco permiten verificar una exención general de Pfizer y Lilly respecto a GLOBE y GUARD ni extender sus condiciones a otros fabricantes. Hwang y colaboradores analizan la posible exclusión de fabricantes con acuerdos separados como un escenario de simulación, no como una condición contractual demostrada para ambas compañías.
La confidencialidad plantea dificultades. Los descuentos netos europeos pueden estar protegidos por cláusulas que dificulten comunicarlos a HHS. Aunque se prevén auditores independientes, comprobar precios de múltiples países y modalidades de descuento puede ser costoso. Una declaración empresarial no garantiza su verificación pública.
Los efectos dinámicos cuestionan el ahorro esperado. Si se retrasan lanzamientos en países baratos, el precio internacional de referencia puede aumentar. Para los medicamentos elegibles en Medicare, el contrafactual incluye la negociación directa prevista por la Inflation Reduction Act (IRA), no solo los precios actuales. No se ha demostrado que el MFN consiga precios netos inferiores a los alcanzables mediante esa negociación.
Por ahora no disponemos de evidencia que atribuya a estos contratos cambios concretos en precios, lanzamientos o retiradas en Europa, ni conocemos el ahorro neto efectivo en Estados Unidos. La divulgación revela incentivos importantes, no sus consecuencias observadas.
Origen: Los contratos MFN de Pfizer y Lilly: qué revelan por primera vez y qué cambia para Europa
