La demora en la sanción definitiva de la adhesión argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) volvió a generar señales de preocupación desde Washington. Funcionarios estadounidenses reiteraron su interés en que el Congreso complete cuanto antes el proceso legislativo de una iniciativa que ya fue aprobada por la Cámara de Diputados y que permanece pendiente de tratamiento en el Senado.
Cabe recordar que el tratado fue aprobado en el Senado el 16 de septiembre de 1998, pero recién fue convalidado por Diputados el 26 de agosto de este año. Y como se hizo entonces una reserva respecto del Capítulo II (“Examen Preliminar Internacional”), a pedido de la industria farmacéutica, debió volver al Senado para su aprobación definitiva. Ahí le dieron dictamen el 15 de octubre pasado, pero todavía no fue incluido para su debate en el recinto.
No sucedió, por ejemplo, para la sesión de este 29 de octubre, si bien se esperaba que así sería.
En este contexto se conoció el planteo formulado por Joel Reynoso, consejero comercial de la Embajada de Estados Unidos en la Argentina, durante un encuentro organizado por AmCham Trade & Investment. Allí sostuvo que la administración norteamericana sigue con atención la evolución del proyecto y manifestó su expectativa de que la Cámara alta avance con su aprobación.
Según explicó el diplomático, el tratado es considerado una herramienta clave para fortalecer la protección internacional de las invenciones y facilitar el registro de desarrollos tecnológicos en los países adheridos.
El PCT, administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), establece un sistema que simplifica la presentación de solicitudes de patentes en múltiples jurisdicciones mediante un procedimiento unificado. Sin embargo, la decisión final sobre el otorgamiento de cada patente sigue dependiendo de las autoridades nacionales de cada país.
La cuestión integra además una agenda más amplia de temas comerciales que forman parte del vínculo bilateral entre Argentina y Estados Unidos, entre ellos la protección de la propiedad intelectual, las inversiones y el desarrollo del comercio digital.
En ese contexto, Reynoso destacó el peso que mantienen las empresas estadounidenses en la economía argentina. Según señaló, Estados Unidos continúa siendo el principal origen de la inversión extranjera directa en el país, con un stock superior a los 30.000 millones de dólares y más de 300 compañías operando en territorio nacional.
El funcionario aseguró además que persiste el interés de firmas norteamericanas por ampliar su presencia en la Argentina, particularmente en sectores vinculados a la innovación tecnológica y el intercambio comercial.
El debate sobre la adhesión al tratado, sin embargo, sigue generando posiciones contrapuestas. Mientras compañías farmacéuticas multinacionales y sectores vinculados a la innovación sostienen que la incorporación al sistema favorecería la protección de desarrollos tecnológicos y la llegada de inversiones, laboratorios nacionales y algunos sectores industriales advierten sobre posibles efectos negativos para la producción local de medicamentos y el acceso a determinados tratamientos.
Por esa razón, la discusión en el Senado es seguida con atención tanto por actores económicos como por gobiernos extranjeros interesados en la definición de la política argentina en materia de propiedad intelectual.
