Bayer ganó este jueves un juicio frente a las demandas de tres mujeres que alegaban que su herbicida Roundup les había provocado cáncer, al tiempo que espera el pronunciamiento de otro tribunal sobre la propuesta de la compañía para resolver otros litigios mediante un acuerdo de 7.250 millones USD.
El proceso suponía una prueba de fuego para la viabilidad futura de las demandas contra Roundup, después de que un fallo favorable a Bayer dictado por el Tribunal Supremo de Estados Unidos limitara las vías judiciales a las que pueden recurrir los demandantes.
Por otra parte, Bayer trata de cerrar decenas de miles de litigios adicionales mediante una propuesta de acuerdo extrajudicial valorada en 7.250 millones USD, que se encuentra bajo la revisión de un juez de un tribunal estatal de Misuri en San Luis.
Un jurado de San Luis falló por unanimidad a favor de Monsanto, propiedad de Bayer, en el primer caso que llegaba a juicio tras la resolución del Supremo el pasado mes de junio. Esta marea de litigios ha lastrado a la empresa desde la adquisición de Monsanto en 2018, lo que le ha costado miles de millones de dólares y ha castigado con fuerza su cotización.
Las acciones de Bayer subieron un 4% y marcaron un máximo de un mes a las 10:11 GMT.
Markus Manns, gestor de carteras de la firma con sede en Fráncfort Union Investment, señaló que el veredicto representa una de las victorias judiciales más relevantes para la compañía.
‘Los demandantes han fracasado en su nueva estrategia procesal de intentar demostrar que Bayer ya había ignorado los riesgos en la propia fase de desarrollo del glifosato’, afirmó.
Bill Dodero, director jurídico de Bayer en Estados Unidos y responsable global de litigios, aseguró que el veredicto pone de manifiesto lo difícil que resultará para otros demandantes ganar causas similares tras la doctrina fijada por el Supremo.
‘Este veredicto debería enviar una señal inequívoca de que los demandantes que decidan recurrir a los tribunales tras la sentencia del caso Durnell afrontarán notables obstáculos, tanto para demostrar la viabilidad de sus pretensiones como para aportar las pruebas necesarias en el juicio’, declaró Dodero en un comunicado.
DEMANDAS PRESENTADAS EN 2020
Las demandantes Theresa Aretino, Cynthia Fernandez y Betty Larkin denunciaron a Monsanto en 2020 en San Luis, alegando que utilizaban Roundup de forma habitual y que con posterioridad desarrollaron un linfoma no hodgkiniano. Su representación legal argumentó que el herbicida presentaba un diseño defectuoso y entrañaba un peligro desmedido, además de acusar a Bayer de negligencia en su comercialización.
Ninguna de las tres mujeres forma parte de la propuesta de acuerdo planteada por Bayer. Larkin falleció antes del inicio del juicio.
Reuters siguió el proceso y el veredicto a través de la plataforma Courtroom View Network. Los letrados de Aretino, Fernandez y Larkin no respondieron de inmediato a la solicitud de comentarios a última hora del jueves.
Bayer ha rechazado estas acusaciones y reitera que décadas de estudios científicos avalan que el glifosato, principio activo de Roundup, es seguro y no produce cáncer.
La compañía afronta alrededor de 65.000 reclamaciones en tribunales estatales y federales de Estados Unidos de afectados que afirman haber desarrollado cáncer tras usar Roundup en el entorno doméstico o profesional.
Antes de la sentencia del Tribunal Supremo de este año, la mayoría de las demandas sostenía que el etiquetado del producto no advertía a los consumidores sobre los riesgos cancerígenos. Sin embargo, el alto tribunal cerró el paso a esta vía en junio al dictaminar que la legislación federal exige a los fabricantes de herbicidas atenerse de forma estricta a la etiqueta aprobada por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Dicho organismo regulador ha determinado que el etiquetado de Roundup no requiere una advertencia sobre el cáncer.
Bayer defiende que la decisión del Tribunal Supremo también invalida otras vías de reclamación, incluidas las acusaciones de negligencia y defecto de diseño, aunque los abogados de los demandantes sostienen que tales argumentos no se ven afectados por el fallo.
La Agencia de Protección Ambiental ya concluyó en su momento que el glifosato probablemente no es cancerígeno, si bien mantiene abierta una nueva revisión sobre su seguridad.
En 2015, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer determinó que el glifosato era ‘probablemente cancerígeno’ para el ser humano, un dictamen que Bayer considera una postura aislada basada en una metodología defectuosa.
