Todos los días, muchos bolivianos ingresan a la argentina por el paso fronterizo de Salvador Mazza, en la provincia de Salta. Vienen a “hacerse el día”, como dicen ellos. Eso quiere decir comprar productos que les resultan más barato, que luego introducen en su país para vender o para utilizar. Es un intercambio minoritario, casi “hormiga”, pero que marca las realidades de los dos países. Una de las mercaderías más buscadas son los medicamentos, que son más baratos en las farmacias salteñas que en las de su país. La realidad no es exclusiva de esa zona. En otras, como Mendoza, también se registran una especie de “tour de compras farmacéuticas”, para llevarse tratamientos de todo tipo. La tendencia marca el retraso del valor de los fármacos en la Argentina.
Los bolivianos que pasan a comprar sus medicamentos a Salta se cuentan por miles, según los testimonios locales. Según afirman los comerciantes del lugar, los precios más económicos que en sus ciudades de origen son el atractivo principal de estas visitas, que incluyen las farmacias, cuando los medicamentos son OTC. Si son bajo medicamentos, incluso recurren al mercado negro.
La devaluación del peso y el retraso de los precios de los medicamentos argentinos hicieron que esta tendencia se multiplicara. Según el cambio oficial, por cada peso boliviano (moneda del país gobernado por Evo Morales) los visitantes reciben entre 1,19 y 1,21 pesos argentinos, aunque en el mercado negro de divisas la rentabilidad puede llegar al 250 por ciento.
En Salvador Mazza, con 17 mil habitantes, llegan miles de bolivianos todos los días, que además de medicamentos adquieren alimentos, electrodomésticos y hasta colchones que son cruzados en automóviles particulares, micros, motos y hasta caminando. Allí se encuentra el Paso Internacional Salvador Mazza – Yacuiba habilitado para todo tipo de vehículos a través de un puente donde hay puestos de la Aduana argentina y de la Gendarmería Nacional.
Pero este no es un fenómeno aislado. En otros pasos fronterizos la compra de medicamentos por parte de extranjeros es cosa común. En Mendoza y otros puntos de la Patagonia, muchos chiles cruzan para pasar por los comercios locales, incluso las farmacias. Auspiciados por el alto valor de los fármacos en Chile, los ciudadanos del país vecinos cuelen venir en busca de tratamientos. Incluso, cuando el año pasado, cuando se desató una crisis de abastecimiento de la vacuna contra la meningitis, muchos cruzaron a suelo mendocino para hacerse de algunas dosis.
En la zona del litoral, Clorinda –la segunda ciudad más poblada de Formosa –es uno de los puntos más calientes por los escasos 25 kilómetros que la separan de Asunción, capital de Paraguay, y José Falcón. Allí, más de 10 mil paraguayos cruzan al país para comprar fármacos y cosméticos a mitad de precio y rellenar garrafas aprovechando el precio subsidiado.

