La estadounidense Judith G. Klausner trabaja desde 2013 en una serie titulada ‘Saliendo del botiquín’, en la que intenta desmitificar la ingesta de medicamentos dándole a los envases que los contienen un valor de lujo y cubriéndolos con cristales de Swarovski
Judith G. Klausner se pregunta que si los medicamentos son caros, por qué no presumir de ellos. «Una medicina puede costar tanto como una piedra preciosa, y en vez de mostrarse como un símbolo de estatus social, estos objetos vitales y caros son despreciados con vergüenza detrás del botiquín y se ingieren en privado». Presentar como gemas las pastillas que forman parte del día a día de una gran cantidad de personas es su iniciativa.
Klausner ha decidido sacar adelante un proyecto en el que exhibe cajas de medicamentos (Lorazepam o Albuterol) forradas con cristales de Swarovski. Esta artista de Somerville, Massachussets, se define como amante de las cosas pequeñas y los detalles. Con esta propuesta quiere demostrar que sacando las medicinas del botiquín y «dotándolas de luz», se pueden tener diálogos abiertos sobre cómo llevar una vida más sana.
El criterio para elegir los envases de los fármacos recubiertos con los cristales es puramente personal. Klausner reconoce que sufre varias enfermedades crónicas que ella misma define como «discapacidades invisibles». La relación de esta creadora con la industria farmacéutica es compleja: «Mientras confío en que con sus investigaciones y producción de medicamentos yo pueda tener una vida mejor, también reflexiono en que el precio de los fármacos es completamente irracional».

Precios abusivos
Un anillo hecho cuya piedra la compone un Lorazepam, que lleva por nombre ‘Hasta que la muerte nos separe’, sintetiza la relación de Judith con las medicinas recetadas para la ansiedad. Detrás de su confesión pública, hay una crítica mordaz a la industria. Judith insiste en que «los precios hacen que mucha gente no pueda disponer de los medicamentos que necesita».
La artista argumenta: «Muchos creen que están solos mientras pasan por un problema de salud, cuando de hecho están acompañados por sus amigos y familiares y estos, posiblemente, también estén pasando por situaciones difíciles. Si hablamos de que estamos tomando medicamentos anabolics365.com que los demás van superando sus problemas sin ayuda médica, nos sentimos deficientes».

Un acto político
Para la estadounidense, el mero hecho de no ocultar sus ingestas ya supone un acto político que vale la pena explorar. Y no está sola, ella misma asegura que son muchas personas las que se han sentido identificadas con este trabajo y su propósito es que el problema tenga mayor visibilidad en la opinión pública. «Muchos de los que han experimentado depresión o ansiedad no entienden qué significa estar deprimido o ansioso sin un motivo aparente», afirma.
¿Pero ayudan los ansiolíticos ser más felices o a soportar mejor la soledad? Judith sostiene que ayudan a la mente y permiten a las personas tener unas vidas más productivas y felices. Aunque reconoce que la soledad no la cura ningún fármaco: «La soledad es situacional y estos medicamentos tratan condiciones psicológicas».

