
lasprovincias.es.-
Valencia-España- “He estado 14 años preparando fármacos biopeligrosos sin ningún tipo de protección ni de preparación específica. A raíz de ello he padecido cáncer”. Así de rotundo es el testimonio de Ximo Martín Serrablo a LAS PROVINCIAS. El enfermero del Hospital La Fe habló con este diario unas horas después de denunciar en un juzgado de Valencia la mala praxis llevada a cabo en el centro a la hora de manipular y elaborar medicamentos carcinógenos (potencialmente capaces de producir cáncer). La negligencia se dio tanto en el antiguo edificio de Campanar como en el nuevo, situado en el Bulevar Sur de la capital.
El trabajador dio el paso de recurrir a los tribunales tras tener conocimiento de la denuncia formulada ante la fiscalía por el sindicato Comisiones Obreras (CCOO) el pasado 6 de mayo por este motivo. El ministerio público abrió diligencias y lo derivó a un juzgado. Martín es el segundo enfermero del hospital en adherirse de manera particular a la querella de CCOO. El gabinete jurídico del Colegio de Enfermería de Valencia se está encargando del
asesoramiento legal a los profesionales del ramo. “No seré el último, hay más compañeros dispuestos a hacerlo”, comenta Ximo. Los abogados afirman que “estamos ante un posible delito contra la salud de los trabajadores y en caso de probarse habrá que delimitar responsabilidades económicas y penales”.
Después de la denuncia efectuada por el sindicato, tres inspecciones laborales y cinco años de reclamaciones a Conselleria de Sanidad y a la gerencia de La Fe por parte de los trabajadores de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y Reanimación, el servicio de Farmacia Hospitalaria realiza las tareas de preparación de medicamentos biopeligrosos en las ocho cabinas verticales de las que dispone desde 2014.
Se actúa de manera correcta desde hace dos meses, sin embargo, la irregularidad en la preparación de los fármacos se remonta a finales de los años 90. Martín, de 61 años, cuenta que, desde que comenzó a trabajar en La Fe como sanitario en 1996, “en todo momento” manipuló medicamentos de alto riesgo para la salud, mayoritariamente citostáticos. “Como herramientas nos daban una máscara de papel y unos guantes desechables, nada más”, afirma. Le diagnosticaron en 2005 una neoplasia de ciego (cáncer de colon) con metástasis hepáticas y posible afectación pulmonar.
“De esta enfermedad nunca te curas, ahora acudo a revisiones anuales. También he perdido algo de memoria, tengo lagunas de vez en cuando. Creo que es por haber trabajado sin los medios adecuados”, cuenta. “Conozco a nueve compañeros que han tenido cáncer en los últimos cinco años. Algunos lo denunciarán como yo, otros más jóvenes tienen miedo a represalias, a que no vuelvan a ser contratados o a que les cambien de puesto si demandan”.
Martín confirmó que los medicamentos cancerígenos “los traen ahora preparados de Farmacia”, pero aseguró que el personal de enfermería continúa expuesto a su toxicidad: “Tienes que abrirlo, ponerlo en un gotero, estar pendiente… Eso siempre suelta gases”.
Como ya publicó este diario, Sanidad está realizando un estudio epidemiológico para determinar si existe relación entre los casos de cáncer que se han dado en trabajadores de la UCI y Reanimación de La Fe con la mala praxis en el tratamiento de fármacos biopeligrosos.
