El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció la ampliación de la plataforma TrumpRx.gov, un portal lanzado en febrero para facilitar el acceso a medicamentos con descuentos negociados por la Administración estadounidense, con el objetivo de aumentar la transparencia en los precios de medicamentos genéricos y fomentar una mayor competencia entre los programas de descuentos farmacéuticos del país.
Según informó la Casa Blanca, la plataforma incorporará desde ahora más de 600 medicamentos genéricos de uso habitual, «permitiendo a millones de pacientes consultar y comparar de forma directa los precios en efectivo disponibles en farmacias y servicios de entrega a domicilio, sin intervención de intermediarios vinculados a los seguros médicos». Por tanto, la medida busca ofrecer a los consumidores una visión más clara de cuánto cuestan realmente sus tratamientos y facilitar la comparación entre los copagos ofrecidos por las aseguradoras y los precios disponibles mediante programas privados de descuentos farmacéuticos.
Entre las compañías cuyos descuentos estarán integrados en la plataforma se encuentran Amazon Pharmacy, Cost Plus Drugs y GoodRx. De acuerdo con el anuncio oficial, los usuarios podrán consultar en un único espacio digital las distintas ofertas disponibles y elegir la opción más económica para adquirir sus medicamentos.
La iniciativa se centrará principalmente en medicamentos genéricos ampliamente utilizados en patologías crónicas y de alta prevalencia. Entre los ejemplos citados por el Gobierno estadounidense figuran la atorvastatina, utilizada para el control del colesterol; el clopidogrel, empleado como anticoagulante; el lisinopril, indicado para la hipertensión arterial; y la metformina, uno de los tratamientos más comunes para la diabetes tipo 2.
Por otro lado, la Administración de Trump especificó que los medicamentos incluidos en TrumpRx.gov estarán diferenciados de los descuentos aplicados a medicamentos innovadores y de alto coste negociados por la Casa Blanca a través de los acuerdos de precios de ‘Most-Favored-Nation’ (Nación Más Favorecida).
Para conocer el alcance de la medida, David Cantarero, catedrático de la Universidad de Cantabria y responsable del Grupo de Economía de la Salud del Instituto de Investigación Sanitaria Valdecilla (IDIVAL), explica a El GlobalFarma que «la ampliación de plataformas como TrumpRx.gov con centenares de genéricos puede tener un impacto relevante, aunque probablemente más indirecto y político que transformador por sí solo, sobre los precios de los medicamentos en EEUU».
Para el experto, el principal problema estructural del mercado estadounidense no es únicamente la falta de información, sino la enorme fragmentación del sistema, el poder de negociación de aseguradoras e intermediarios, etc., así como la ausencia histórica de una negociación pública amplia de precios. En ese contexto, considera que «una plataforma pública de referencia puede aumentar la transparencia y facilitar que los pacientes comparen precios y accedan a versiones genéricas mucho más baratas, lo que sí podría generar cierta presión competitiva en determinados segmentos del mercado».
Además, argumenta que «este tipo de iniciativas suele tener un importante efecto político y de redistribución de poderes porque ayuda a legitimar una mayor intervención federal en la regulación de precios y puede servir como paso previo a medidas mucho más profundas, como una negociación pública más extensa o limitaciones a las subidas de precios».
Cantarero admite que «el impacto más visible, probablemente, se produciría en medicamentos genéricos maduros, donde existe mayor competencia entre fabricantes, mientras que en los medicamentos innovadores, biológicos o terapias avanzadas el efecto sería mucho más limitado debido al peso de las patentes y a la escasa competencia terapéutica».
«En Europa, las consecuencias podrían sentirse tanto a nivel comercial como regulatorio», asegura. «Si EEUU consigue contener parcialmente su gasto farmacéutico, las compañías podrían intentar compensar esa presión reforzando sus estrategias de precios en Europa o retrasando lanzamientos en mercados considerados menos rentables», añade. Al mismo tiempo, Cantarero confirma que «Bruselas observa con mucha atención cualquier avance estadounidense en transparencia y negociación de precios porque puede modificar el equilibrio global del mercado farmacéutico». Incluso admite que «podría reducirse parcialmente la tradicional crítica de la industria hacia los sistemas europeos de control de precios, históricamente acusados de beneficiarse del elevado gasto estadounidense en actividades relacionadas con la innovación».
