
OGlobo
El 12 de marzo de 2019, un oficio del Consejo Nacional de Secretarios de Salud (Conass) dirigido al gabinete del ministro Luiz Henrique Mandetta avisaba: la situación de los stocks públicos de medicamentos en todos los estados de la federación es crítica.
El documento trazaba un panorama del desabastecimiento, problema que se arrastra desde hace años, pero se agravó en los primeros meses del gobierno Jair Bolsonaro.
De un total de 134 medicamentos que son distribuidos obligatoriamente por el Ministerio de Salud, 25 están con stocks cerrados en todos los estados del país y otros 18 deben agotarse en los próximos 30 días.
O GLOBO analizó informes de diez secretarías estaduales de Salud y otro documento del Conass encaminados al gobierno federal cobrando providencias para el problema. De acuerdo con ellos, el país vive la mayor crisis de su historia en la oferta de medicamentos para el sistema público de salud.
Dos millones de pacientes dependen de medicamentos que faltan o que van a terminar en los próximos días, según el Conass. Entre los ya agotados, están drogas para tratar enfermedades como cáncer de mama, leucemia en niños e inflamaciones diversas.
También falta medicación para las personas que recibieron trasplantes recientes de riñones y de hígado. Sin eso, es posible que los órganos trasplantados necesiten ser removidos y descartados, ya que las drogas sirven para que el cuerpo del receptor pueda adaptarse. En apenas diez estados, incluyendo Río de Janeiro, Minas Gerais y Pernambuco, más de 20 mil trasplantes dependen de los medicamentos suministrados por el gobierno federal.
El Ministerio de Salud afirma que, desde enero, intenta regularizar el abastecimiento de medicamentos adquiridos. Según la cartera, muchos procesos de compra no se iniciaron en el tiempo debido y, por lo tanto, “las entregas están ocurriendo de modo intempestivo”.
