La biotecnológica alemana cierra un capítulo decisivo de su historia. La integración de Curevac, culminada en enero de 2026, desencadena una reestructuración que sacude la plantilla y la geografía industrial del grupo. BioNTech suprimirá 1.860 puestos de trabajo hasta finales de 2027, lo que representa el 22% de su fuerza laboral global. El ajuste es más profundo de lo que inicialmente se había comunicado.
Tübingen concentra el mayor golpe. Los antiguos centros de investigación de Curevac en esa ciudad bávara echarán el cierre, con 800 empleos en riesgo. El Gobierno regional ya ha creado una task force para mitigar la fuga de talento biotecnológico. Pero el tijeretazo no se queda ahí: las plantas de Idar-Oberstein y Marburg también echan el candado, y la filial de Singapur corre la misma suerte. Previamente, BioNTech ya había despedido a decenas de trabajadores en su sede de Gaithersburg (Maryland, EE.UU.).
Paralelamente, la compañía cede por completo la producción de su vacuna contra el Covid-19 al socio Pfizer. A partir de 2029, la empresa espera ahorrarse unos 500 millones de euros anuales, que se reinvertirán íntegramente en la investigación oncológica. El objetivo es claro: convertirse en un grupo puro de oncología, con diez indicaciones diferentes aprobadas antes de 2030. Actualmente, varios ensayos de fase III decisivos están en marcha.
La factura de esta metamorfosis es cuantiosa. En el primer trimestre de 2026, BioNTech registró pérdidas netas de tres dígitos de millones, con unos ingresos de apenas 118 millones de euros. Sin embargo, la empresa cuenta con un colchón de liquidez de 16.800 millones de euros, suficiente para financiar el giro estratégico. Para calmar a los inversores, el consejo de administración ha autorizado un programa de recompra de acciones por hasta 1.000 millones de dólares (aproximadamente el 4,2% del capital), ejecutable hasta mayo de 2027.
En el parqué, la incertidumbre se ha dejado notar. El viernes, el título cerró a 79,45 euros, acumulando una caída semanal cercana al 10%. El precio se sitúa claramente por debajo de la media móvil de 200 sesiones (87,36 euros). Pese a ello, el consenso de los analistas empieza a ver luz al final del túnel: Wall Street Zen elevó su recomendación a “mantener” el fin de semana, y la mayoría de las firmas aún aconseja comprar, con un precio objetivo medio de 131,60 dólares.
La próxima semana será clave para el sector. El martes 12 de mayo, Bayer publica sus resultados trimestrales, y su consejero delegado, Bill Anderson, podría ofrecer pistas sobre el ecosistema farmacéutico alemán. El jueves 15 de mayo, BioNTech celebrará su junta general de accionistas. Allí, los propietarios de los títulos exigirán detalles concretos sobre el impacto financiero de la integración de Curevac y el calendario exacto de los recortes. Si la hoja de ruta oncológica no convence, el castigo bursátil podría endurecerse aún más.
Origen: BioNTech liquida la era Curevac: 1.860 despidos y 500 millones de ahorro anual para financiar la oncología
