La farmacéutica del Hospital del Mar señala los cinco errores más comunes con este medicamento y alerta sobre los riesgos de utilizarlo de forma continuada
Alicia Rodríguez, farmacéutica del Hospital del MarCedida
En los últimos años, el ibuprofeno se ha consolidado como uno de los analgésicos más presentes en el botiquín doméstico español. Sin embargo, esa percepción de familiaridad puede ocultar riesgos. “Los efectos colaterales del ibuprofeno son reales y están ampliamente descritos en la literatura médica, incluso cuando se utiliza en dosis bajas pero de forma continuada”, advierte a La Vanguardia Alicia Rodríguez, farmacéutica del Hospital del Mar, quien destaca los errores más comunes al tomar el fármaco.
Las agencias reguladoras, como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA), han revisado en varias ocasiones su perfil de seguridad y coinciden en un mensaje clave: a mayor dosis y mayor tiempo de tratamiento, más probabilidades de sufrir complicaciones digestivas, renales y cardiovasculares.
El primer error: convertirlo en un hábito
El primer error que señala la especialista tiene que ver con su uso regular. “El ibuprofeno no debería ser un fármaco de uso rutinario, sino puntual”, subraya la farmacéutica. Los analgésicos y antiinflamatorios están pensados para tratar episodios de dolor agudo durante unos pocos días. Cuando un dolor se prolonga más allá de tres o cinco días, aparece diez o quince días al mes u obliga a medicarse de forma crónica, “ya no estamos ante un uso razonable, sino ante una señal de alarma: conviene investigar qué está pasando y acudir al médico”, tal y como indica Rodríguez. Así, tomar ibuprofeno a diario no solo aumenta el riesgo de efectos adversos, sino que también puede enmascarar enfermedades que requieren un diagnóstico específico.
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El segundo error: más dosis no es más eficacia
Uno de los mensajes que Rodríguez repite con énfasis es que el ibuprofeno tiene un techo terapéutico. “Llega un punto en el que aumentar la dosis no se traduce en más alivio del dolor”, resume. La AEMPS ya señaló, a partir de distintos estudios, que en muchos dolores habituales –cefaleas leves, dolor menstrual, molestias musculares o de espalda– el ibuprofeno de 400 y el de 600 miligramos ofrecen una eficacia muy similar, pero la dosis más alta se asocia a un incremento de efectos adversos, como úlceras y hemorragias digestivas o elevación de la presión arterial. “El ibuprofeno de 400 y el de 600 son igual de efectivos en esos cuadros, pero la dosis más alta se acompaña de más riesgos”, sintetiza la farmacéutica.
Tercer error: sustituir el comprimido de 600 mg por dos de 400 mg
Tras restringirse la venta sin receta de los comprimidos de 600 mg, muchas personas han optado por una “solución” peligrosa: tomar dos comprimidos de 400 mg. “Es un error gravísimo”, alerta Rodríguez. “No solo se supera claramente la dosis que se tomaba antes, sino que se dispara el riesgo de toxicidad digestiva, renal y cardiovascular”. La evidencia disponible indica que las dosis altas y prolongadas de AINE se asocian con un pequeño, pero real incremento del riesgo de infarto, ictus y empeoramiento del control de la tensión arterial, especialmente por encima de los 2.400 mg al día. “Si el dolor no mejora con 400 mg, la solución no es duplicar la dosis por tu cuenta, sino consultar”, insiste.
Si el dolor no mejora con 400 mg, la solución no es duplicar la dosis por tu cuenta, sino consultarGetty Images
El cuarto error: tomarlo en ayunas
Otro fallo común es ingerir el ibuprofeno con el estómago vacío. “Este medicamento puede irritar la mucosa gástrica; por eso se recomienda tomarlo con algo de comida y no prolongar el tratamiento más de lo indicado en el prospecto o por el médico”, recuerda Rodríguez. El uso continuado puede favorecer la aparición de gastritis, úlceras e incluso hemorragias digestivas. En pacientes con antecedentes de úlcera o que toman otros fármacos que aumentan el riesgo de sangrado, la prudencia debe ser aún mayor y, en muchos casos, será necesario valorar alternativas.
Quinto error: usarlo para cualquier tipo de dolor
“El ibuprofeno no es el analgésico universal”, señala la farmacéutica. Paracetamol e ibuprofeno, por ejemplo, pertenecen a familias distintas y no sirven exactamente para lo mismo. El paracetamol tiene efecto analgésico y antipirético, pero no antiinflamatorio; otros AINE como el naproxeno o el dexketoprofeno pueden ser más potentes, pero también más agresivos para el estómago. “La elección del fármaco depende del tipo de dolor, de las enfermedades de base y de otros tratamientos que esté tomando el paciente. No es lo mismo tratar una fiebre puntual que un dolor articular crónico”, apunta. Por eso insiste en consultar con un profesional antes de encadenar ciclos de ibuprofeno y en no fiarlo todo a lo que haya en el botiquín de casa.
El paracetamol tiene efecto analgésico y antipirético, pero no antiinflamatorioGetty Images
Su recomendación final es clara: “Si necesitas ibuprofeno varios días seguidos cada mes, si tienes factores de riesgo cardiovascular, si eres mayor o tomas otros medicamentos, no lo normalices. Pide cita. A veces basta con ajustar la pauta o buscar alternativas, y otras veces ese dolor recurrente es la pista de que hay algo más que merece ser estudiado”, concluye la farmacéutica.