Bank of America considera que destinar más de 250 millones de dólares al año a financiar medicamentos contra la obesidad para sus empleados no es un coste extraordinario, sino una inversión con potencial para reducir gastos sanitarios en el futuro y mejorar el rendimiento de su plantilla. Así lo explicó el CEO, Brian Moynihan, en una entrevista con CNBC donde señaló que los tratamientos GLP-1, entre los que destacan Ozempic y Wegovy de Novo Nordisk y Mounjaro de Eli Lilly, ya representan alrededor del 13% del presupuesto sanitario anual del banco.
La mayoría de las grandes empresas en Estados Unidos opera bajo un modelo de autoseguro, en el que las propias compañías asumen directamente el coste de la atención médica de sus trabajadores, mientras aseguradoras como UnitedHealth, Aetna o Cigna administran los planes de salud. Según la Kaiser Family Foundation (KFF), cerca del 63% de los trabajadores con seguro patrocinado por su empresa están cubiertos por este sistema, lo que convierte las decisiones sobre qué tratamientos financiar en una cuestión estratégica de negocio.
Moynihan sostiene que el elevado desembolso en GLP-1 se compensa fácilmente con una reducción de enfermedades cardiovasculares y otras complicaciones asociadas a la obesidad, además de favorecer una plantilla más sana y productiva. El banco también considera que ofrecer esta cobertura mejora su capacidad para atraer y retener talento en un mercado laboral competitivo.
El debate se ha extendido entre los grandes empleadores estadounidenses. Una encuesta de Business Group on Health, organización que representa a compañías que dan cobertura sanitaria a más de 60 millones de personas, muestra que el 79% de las empresas afirma que los medicamentos GLP-1 están elevando sus costes sanitarios.
El auge de estos medicamentos también ha transformado el mercado farmacéutico. Datos de IQVIA sitúan a los agonistas GLP-1 como el principal motor del crecimiento del gasto en medicamentos en Estados Unidos durante los últimos años. En el programa público Medicaid, el gasto en esta clase de tratamientos pasó de alrededor de 1.000 millones de dólares en 2019 a casi 9.000 millones en 2024, mientras que el número de recetas se multiplicó por ocho, según la KFF.
Este crecimiento también comienza a reflejarse en el coste de los seguros médicos. La prima media anual de un seguro familiar patrocinado por empresas aumentó desde unos 21.300 dólares en 2020 hasta casi 27.000 dólares en 2025, de acuerdo con KFF. Aunque el incremento responde a varios factores, como la inflación sanitaria, el aumento de los salarios del personal médico y una mayor utilización de los servicios de salud tras la pandemia, los GLP-1 se han convertido en uno de los principales impulsores del gasto farmacéutico para empresas y aseguradoras.
La expansión de estos tratamientos dependerá cada vez menos del interés de los pacientes y más de que los grandes empleadores decidan mantener o ampliar su cobertura sanitaria, una decisión que podría definir la siguiente etapa de crecimiento del mercado de los medicamentos contra la obesidad.
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